La visión de demasiados escaños vacíos en el Congreso de los Diputados no es nueva, y siempre es un tema de debate la falta de compromiso con su trabajo de los responsables de la marcha del país, sobre todo teniendo en cuenta sus elevados sueldos.
La imagen de desolación era especialmente preocupante a primera hora de esta mañana en el inicio de la sesión de control al Gobierno, cuando sólo estaban ocupados 170 de los 350 asientos. La ausencia de Zapatero, de viaje en Estados Unidos, de Rajoy y de Fernández de la Vega fue el motivo que pudieron elegir los 180 ausentes para quedarse en casa. ¿Si los protagonistas de la "fiesta" no están, para qué voy a ir yo?, pudieron pensar sus señorías. Ni siquiera creó expectación el primer cara a cara entre la portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, y la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, que hacía las veces de la convaleciente María Teresa Fernández de la Vega.
Clara prueba de la vagancia de nuestros diputados fue la prisa que se dieron ayer en debatir y votar las mociones del día ya que, si no terminaban el trabajo, se verían obligados a tener que acudir hoy. Pero no hizo falta, ayer fueron más veloces que nunca, invirtiéndose en cada punto la mitad de tiempo de lo que hasta ahora se empleaba en cada martes.