El TSJ de Madrid ha condenado al SERMAS a pagar 60.000 euros a la familia de un
paciente de 74 años que falleció en el hospital Gregorio Marañón por no haberle
remitido a tiempo a la Unidad de Cuidados Intensivos, informa en una nota la
asociación del Defensor del Paciente que tramitó la denuncia.
Según la
sentencia del TSJM, "hubo una serie de deficiencias objetivas, entre ellas en el
proceso asistencial, por las que no se puede calificar la muerte del paciente de
inesperada, impredecible o impensable".
El paciente, D. G., de 74 años,
ingresó en el Gregorio Marañón por una intoxicación por digoxina, un medicamento
usado para corregir arritmias cardíacas, y murió a los pocos días tras empeorar
su estado y no recibir del médico de guardia el tratamiento adecuado, que
hubiera sido su remisión a la UCI.
El 7 de noviembre de 2005, D.G. quedó a
cargo del Servicio de Geriatría y a partir de este momento comenzó a
experimentar un progresivo empeoramiento con persistencia de frecuencias
cardiacas elevadas (taquicardias), explica el Defensor del Paciente.
El
anciano empeoró en la madrugada del 13 al 14 de noviembre de 2005 y la fatiga y
la dificultad respiratoria se acentuaron aún mas, por lo que se le puso una
mascarilla de oxígeno que le ayudara a respirar.
La noche del 14 de
noviembre, el estado del paciente se agravó de forma alarmante por lo que la
enfermera del servicio de Geriatría avisó al médico de guardia, quien se limitó
a pautar un diurético.
La gravedad del paciente se intensificó de tal manera,
con sudor frío, debilidad generalizada, malestar, nerviosismo, fatiga, cefalea e
insuficiencia respiratoria, que a las pocas horas se volvió a avisar al médico
de guardia.
Esta vez, el facultativo acudió a ver al paciente pero se limitó
a esperar su evolución sin tomar ninguna medida. "A pesar de su delicadísimo
estado y el riesgo de mortalidad que acechaba", el médico se marchó y no volvió
más por la habitación denuncia la asociación.