El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, advirtió de que la crisis económica no ha terminado, por lo que aún no es el momento de
retirar las medidas de política monetaria puestas en marcha por esta institución
para ayudar a normalizar los mercados financieros.
En una comparecencia ante
el Parlamento Europeo, Trichet destacó que, tras la "caída libre" sufrida a
final de 2008 y principios de 2009, la economía del euro "muestra algunos
síntomas de estabilización", aunque recalcó que subsiste todavía "gran
incertidumbre". A su juicio, la economía del área experimentará en los
próximos meses una "recuperación muy gradual", pero insistió en que es
"prematuro" dar por finalizada la crisis.
Entre los factores que
condicionarán la evolución económica futura, citó el efecto de los planes de
reactivación puestos en marcha por los gobiernos, la evolución de la confianza y
del comercio internacional, pero también la situación del sector financiero y
los precios de las materias primas.
Trichet consideró que, vista la
coyuntura, todavía no ha llegado la hora de poner fin a la "fuerte intervención"
en el mercado monetario acometida por el BCE, pero dejó claro que ésta "no puede
mantenerse para siempre" y que habrá que retirar las medidas excepcionales
cuando la situación mejore.
TIPOS DE INTERÉS
Respecto a los tipos de interés, consideró que el
nivel actual -en el mínimo histórico del 1 por ciento- sigue siendo
"adecuado". Destacó también el resultado de las medidas "no convencionales"
-aumento de las provisiones de liquidez a las entidades, ampliación de la gama
de activos aceptables como garantía y de los plazos para las operaciones de
refinanciación, compra directa de bonos a los bancos, etc- para impulsar el
crédito, cuyo efecto se ha sumado al de la bajada de los tipos de
interés.
"No es el momento de parar", explicó Trichet a los eurodiputados,
pero aseguró que el BCE cambiará de estrategia cuando vea que la situación se
normaliza, y también si detecta riesgos para la estabilidad de precios.
A
este respecto, el presidente de la autoridad monetaria resaltó las reducidas
presiones inflacionistas y auguró que, tras unos meses en tasas negativas, la
inflación volverá a ser positiva en el futuro próximo, aunque se mantendrá en
tasas moderadas. A medio y largo plazo, calculó que la inflación se mantendrá
en línea con el objetivo oficial del BCE -en torno, pero por debajo del 2 por
ciento-.
El presidente de la autoridad monetaria también aprovechó su
intervención para comentar la reforma del sistema de supervisión financiera
planteada por la Comisión Europea y, en especial, la propuesta de creación en la
UE de un nuevo organismo de vigilancia macroprudencial.
Para Trichet, el
establecimiento del nuevo Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos -que se
encargará de emitir alertas y recomendaciones de actuación en caso de detectar
riesgos para la estabilidad del sistema financiero en su conjunto- es un "paso
adecuado" para adaptar los mecanismos de supervisión al actual escenario
financiero.
Se mostró también partidario de la composición propuesta por
Bruselas -que da gran peso al BCE en el nuevo organismo- y de que los receptores
de las alertas y recomendaciones estén obligados a justificarse si deciden no
seguirlas.
Trichet dejó clara la disposición del BCE a colaborar con el nuevo
Consejo, en estrecha colaboración con los bancos centrales de todos los estados
miembros -que también estarán representados en el nuevo órgano-.
Por otra
parte, Trichet se mostró totalmente "en contra" al ser preguntado por la
posibilidad de introducir algún tipo de gravamen sobre las transacciones
financieras -como la llamada tasa Tobin-, algo que han propuesto varios líderes
europeos en el contexto de las discusiones del G-20.