La Unión de cristianodemócratas (CDU) y socialcristianos bávaros (CSU) que
lidera la canciller federal, Angela Merkel, y los liberales inician las
negociaciones para la formación de una nueva coalición de gobierno en
Alemania.
Un total de 27 políticos, nueve por cada formación, se sentarán a
la mesa negociadora, encabezados por la propia Merkel, el líder de la CSU
bávara, Horst Seehofer, y el presidente de los liberales, Guido Westerwelle,
virtual vicecanciller federal y probable futuro ministro de Exteriores.
La
primera jornada de conversaciones, para las que se han dado un mes de plazo,
servirá para establecer el catálogo de cuestiones a consensuar y repartir la
labor entre los diez grupos de trabajo que abordarán la elaboración del acuerdo
de coalición.
La reunión tendrá lugar en la representación en Berlín del
estado federado de Renania del Norte-Westfalia, donde ya gobierna una coalición
de cristianodemócratas y liberales.
Westerwelle anunció antes del comienzo de
las conversaciones que tratará de conseguir "un máximo de política liberal", si
bien se verán frenadas sus aspiraciones de lograr rebajas fiscales de hasta
35.000 millones de euros ante el actual agujero presupuestario de más de 40.000
millones.
Desde las filas de la Unión se ha insistido en que, ante la crisis
financiera, será difícil por no decir imposible hacer rebajas tributarias y que
estas podrían verse retrasadas varios años, a la espera de que se produzca el
esperado relanzamiento económico.
Otros asuntos en los que se espera una
ardua negociación son la sanidad, que el FDP desea reestructurar, la política de
Interior, en la que los liberales quieren suprimir en parte la vigilancia por
internet, y la política laboral, donde la Unión no está dispuesta a facilitar la
política de despidos.
Las tres formaciones deberán decidir también sobre el
reparto de carteras en el nuevo gabinete de Merkel, en el que los liberales, en
base a su buen resultado electoral, esperan conseguir algún ministerio más que
los socialcristianos bávaros.