Las previsiones de organismos internacionales como el FMI, que auguran una
salida de la crisis más lenta en España, han mermado la confianza de los
consumidores, que tras seis meses al alza volvió a descender en
septiembre.
La percepción que los ciudadanos tienen sobre el presente y el
futuro de la economía, el empleo y su situación personal volvió a ser más
pesimista el mes pasado después de un semestre en el que la esperanza de "brotes
verdes", los bajos precios o los menores tipos de interés hicieran mejorar un
indicador que, no obstante, sigue estando muy por debajo de lo que registraba en
épocas de bonanza.
Así, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que
elabora el Instituto de Crédito Oficial (ICO) cayó 9,2 puntos en septiembre,
hasta los 70,3. Esta cifra es la media de otros dos indicadores: el de
expectativas, que se redujo 10,8 puntos, hasta los 95,9, y el de situación
actual, que bajó 7,7 puntos, hasta los 44,7.
Los analistas ven normal este
nuevo "ajuste" de la confianza después de seis meses de bajadas que pueden
suponer una "sobrerreacción" de los ciudadanos a ciertos indicadores, como el
menor deterioro del mercado laboral.
Así lo define Nuria Bustamante, de Caja
Madrid, quien cree que, tras una "pequeña euforia inicial", no es de extrañar
que vuelva la "cautela", porque quedan meses difíciles.
Además, aunque la
confianza de los consumidores suele ser un indicador que anticipa la evolución
económica, en los seis meses en los que mejoró no tuvo reflejo en un aumento del
consumo privado, como recordó Sara Baliña, de Analistas Financieros
Internacionales (AFI). Para Baliña, es posible que la subida de impuestos
también haya tenido un efecto negativo en la confianza y en la percepción que
los ciudadanos tienen sobre su capacidad de ahorro y de consumo.
Las
variables de fondo, los datos reales como el consumo y el empleo, siguen siendo
débiles, por lo que es probable que la confianza siga mostrando volatilidad en
los próximos meses, añadió esta analista. Según los datos desglosados del
ICO, el indicador de situación actual cayó 7,7 puntos empujado por la peor
percepción de la situación económica (se reduce 11,4 puntos) y del empleo (8,5
puntos menor), mientras que la de la situación del hogar también baja pero
menos, 3,4 puntos.
El indicador de expectativas ha bajado en mayor medida,
10,8 puntos, tanto por la peor percepción que se tiene del futuro del empleo
(13,4 puntos menor) como de la situación económica española (12,9 puntos más
baja), y los ciudadanos también son más pesimistas sobre el futuro de su propia
situación (6,1 puntos menos).
En cualquier caso, en un año las expectativas
han mejorado 30,4 puntos, lo que muestra que los ciudadanos, aún siendo
pesimistas -todo lo que esté debajo de cien supone que hay más pesimistas que
optimistas- lo son menos que en otoño de 2008.
Los más jóvenes -de dieciséis
a veinticuatro años- siguen siendo los más optimistas sobre el presente y el
futuro de la economía, ya que su indicador de confianza es el mayor, de 81,3
puntos, y son los mayores de 65 años los más pesimistas, con un ICC de 63,7
puntos. La confianza también es mayor en las ciudades más pobladas, con un
indicador de 72,3 puntos en los municipios con más de medio millón de
habitantes, frente a los 70 puntos de los de menos de 10.000.
El ICO elabora
el Indicador de Confianza a partir de una encuesta a 1.000 ciudadanos, a los que
se les pide valorar como "mejor" o "peor" la situación de su economía familiar,
la economía española y el empleo respecto a la que existía seis meses antes, así
como sus expectativas para los próximos seis meses sobre estas tres mismas
cuestiones.
El indicador se calcula como media aritmética de los balances de
situación actual y expectativas, cuyos valores oscilarán entre 0 y 200
puntos. Esto supone que si el indicador está por encima de 100 puntos la
percepción es favorable y optimista, y por debajo de 100 es negativa o
pesimista.