El presidente Zapatero sabe que le debe el cargo a PRISA y es consciente de que no lo puede tener de enemigo. Los militantes socialistas son de misa diaria en la SER y se aprenden de memoria el catecismo de El País. Sin el agip-pro de los deudos de Polanco Zapatero se quedaría desnudo ante una sociedad quemada por la crisis. Por eso ha enviado a sus mejores hombres a comer con Cebrián para firmar la paz, nada menos que PePe Blanco, Chaves y Rubalcaba.