El juez Baltasar Garzón sostiene que el ex portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi,
como máximo responsable del nuevo "referente político" sustitutivo de Batasuna,
estaba encargado de "conseguir treguas encubiertas para Euskal Herria de
acciones de ETA" para facilitar los contactos con formaciones políticas
independentistas que condenan la violencia.
Así se desprende del auto de
prisión dictado por el magistrado de la Audiencia Nacional con el que ha
ordenado el ingreso en prisión de Otegi, del ex secretario general de LAB Rafa
Díez Usabiaga y de otros tres dirigentes de la izquierda abertzale acusados de
intentar reconstruir la dirección de la formación ilegalizada y ha dejado en
libertad a otros cinco, tres de ellos bajo fianza de 10.000 euros.
Según el
magistrado, Otegi llevaría a cabo esta tarea "en cumplimiento de las directivas"
de ETA y con el objetivo de facilitar "aproximaciones con formaciones o agentes
políticos y sociales soberanistas o independentistas que se muestran contrarios
a la violencia y que exijan su cese como requisito para continuar, si bien la
actividad violenta continúa con el resto de España".