La gobernante coalición de izquierda Frente Amplio ganó el domingo con amplitud
las elecciones generales y parlamentarias celebradas en Uruguay, pero el triunfo
tuvo sabor a poco porque deberá dirimir la presidencia en una segunda vuelta y
se mantienen las dudas de si podrá retener la mayoría legislativa. Con cerca
de la totalidad de los votos escrutados el FA, que agrupa a una docena de
fuerzas de izquierda tiene el 45,6 por ciento de los votos.
Esa cifra
seguramente se incrementará debido a que entre los sufragios que restan computar
figuran muchos circuitos de Montevideo y Canelones, los dos principales
departamentos del país y donde la izquierda tiene el mayor porcentaje de
adhesiones, señalaron a Efe fuentes de la Corte Electoral.
Sin embargo, la
fórmula presidencial del FA que encabeza José "Pepe" Mujica con Danilo Astori
como segundo no logró superar el 50 por ciento de los votos, como exige la
legislación para ganar la presidencia en la primera vuelta.
Ese es el primer
traspié con relación a las elecciones de 2004, cuando el actual presidente, el
socialista Tabaré Vázquez, ganó con el 50,5 por ciento de los votos en primera
vuelta y se convirtió en el primer presidente de izquierda en la historia de
Uruguay.
Vázquez, que tiene niveles de aprobación cercanos al 60 por ciento,
está impedido por ley de presentarse a la reelección, Mujica deberá definir
la presidencia de Uruguay el 29 de noviembre, en la segunda vuelta, en un mano a
mano con Luis Alberto Lacalle, el candidato del Partido Nacional o "Blanco" que
ya fue presidente entre 1990 y 1995.
La coalición de izquierda sufrió otro
golpe en las urnas debido a que parece muy difícil y recién se definirá cuando
se termine de escrutar todos los votos, que logre retener la mayoría absoluta en
el Parlamento para lo que necesita superar el 48 por ciento.
El Partido
Nacional, aunque celebró acceder a la segunda vuelta, también sufrió un revés en
comparación con las elecciones del 2004, cuando llegó al 34 por ciento de los
votos y ahora perdió cerca de cuatro puntos porcentuales.
El Partido
Colorado, pese a quedar tercero en la clasificación general con el 18 por ciento
de los votos, fue el que salió mejor parado de las elecciones porque su votación
superó en varios puntos la que le otorgaban todas las encuestas antes de las
elecciones y ganará protagonismo en el futuro Parlamento, sea quien sea el
ganador en segunda vuelta.
El candidato colorado a la presidencia, Pedro
Bordaberry, el más joven de los aspirantes y que impulsó una renovación del
partido, ya anunció que votará a Lacalle en la segunda vuelta "porque es la
opción que nos da mas seguridades", dijo.
Pese a ser la fuerza más votada, el
Frente Amplio también fue salpicado por las derrotas de los plebiscitos que se
celebraron de manera simultánea con las elecciones y que sus candidatos llamaron
a apoyar. La iniciativa para anular la Ley de Caducidad, que puso fin antes
de su inicio formal a los juicios contra militares y policías responsables de
violaciones a los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985), tuvo un
respaldo del 48 por ciento, pero necesitaba superar el 50 por ciento para ser
aprobada.
Integrantes de la Coordinadora por la Anulación de la ley acusaron
a algunas figuras de la izquierda por no "comprometerse" con la causa.
Sin
embargo, el portavoz de la Coordinadora, Luis Puig, afirmó que "la lucha por la
verdad y justicia no termina ni se menoscaba" por el resultado negativo en las
urnas.
El plebiscito en favor de aprobar el voto por correo para los
uruguayos también resultó derrotado y logró menos del 40 por ciento del apoyo de
los votantes.