Mariano Rajoy está harto de los desplantes de Esperanza Aguirre y no va ceder a sus pretensiones de reclamar la cabeza del vicealcalde Cobo. Tampoco va a permitir que Ignacio González sea presidente de Caja Madrid. Su candidato es Rodrigo Rato. Llegados a este punto Rajoy deberá jugarse la barba y poner a doña Esperanza en su sitio por mucho que se cabree la militancia madrileña del PP.