La líder opositora y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, apareció por primera
vez en un lugar público en Ragún desde 2003, antes de entrevistarse con una
misión diplomática de Estados Unidos, la de más alto nivel en catorce años en
visitar Birmania (Myanmar), para impulsar el diálogo con la Junta Militar.
La
reunión tuvo lugar en el Inya Lake Hotel, adonde se trasladó Suu Kyi, de 64
años, desde su casa, situada a poca distancia, donde se encuentra bajo el
arresto domiciliario impuesto por el régimen militar.
A su llegada, Suu Kyi
posó durante unos minutos para los fotógrafos que aguardaban la ocasión, según
indicaron los testigos. "La Dama", como la llaman sus seguidores, mostró un
buen aspecto y sonrió a los congregados antes de entrar en una sala para hablar
con el secretario de Estado adjunto norteamericano para Asia Oriental y
Pacífico, Scott Campbell, y el vicesecretario del mismo departamento, Scott
Marciel.
La Nobel de la Paz de 1991 ha pasado catorce de los últimos veinte
años bajo arresto domiciliario por pedir de manera pacífica reformas
democráticas en Birmania (Myanmar).
Previamente, los dos diplomáticos de
Estados Unidos se habían entrevistado con el primer ministro birmano, el general
Thein Sein, en Naypyidaw, la capital. La misión estadounidense también
departirá esta tarde con miembros de la ejecutiva de la Liga Nacional por la
Democracia (LND), el partido de Suu Kyi y la única formación de la oposición que
resiste la presión de la Junta Militar.
Campbell y Marciel se entrevistaron
ayer en la capital con el ministro de Información birmano, general Kyaw Hsan, y
representantes de la Asociación para el Desarrollo y Solidaridad de la Unión,
una milicia gubernamental temida por la disidencia.
La visita de la misión
diplomática, que comenzó ayer y concluirá hoy, es la de mayor rango desde la
efectuada en 1995 por Madeleine Albright cuando ocupaba el cargo de embajadora
ante la ONU. Además, se produce después de que la secretaria de Estado,
Hillary Clinton, anunciase en septiembre que iban a intentar entablar un diálogo
con los generales birmanos para promover la democracia en el país
asiático.
Washington contempla la posibilidad de levantar en un futuro
sanciones contra el régimen birmano, y este giro en su política exterior ha sido
respaldado por Suu Kyi.
El principal objetivo de EEUU es convencer a los
uniformados de que celebren elecciones libres en 2010, pese a que el jefe de la
Junta Militar, el general Than Shwe, ha reiterado que los comicios se celebrarán
sin ceder a las exigencias de la oposición y de la comunidad
internacional.
Una de las quejas es que Suu Kyi, que fue condenada el pasado
agosto a otros 18 meses de arresto domiciliario, no podrá tomar parte en la
votación.
La oposición política birmana han tachado de farsa estos comicios
que se celebrarán con una Constitución, aprobada en 2008, que legitima la
presencia de los militares en política y les reserva el 25 por ciento de los
escaños del Legislativo.
Birmania está bajo una dictadura militar desde 1962
y no celebra elecciones desde 1990, cuando Suu Kyi derrotó con la LND al partido
de los generales, que nunca acataron el veredicto de las urnas.