Los sindicatos CCOO y UGT no descartan abordar una reforma laboral después de
acordar con la patronal un acuerdo de negociación colectiva para los próximos
tres años, dentro de un clima de "normalidad y cumplimiento de lo
pactado".
Así lo expresó el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández
Toxo, quien presentó, junto al de UGT, Cándido Méndez, un documento de
propuestas sindicales unitarias para el empleo, los salarios y el excedente
empresarial. Según Toxo, "eventuales reformas laborales podrían valorarse" si
antes se logra un acuerdo de negociación colectiva y siempre que se restablezca
la confianza entre los agentes sociales.
Una vez restituido el diálogo entre
sindicatos y patronal, el dirigente de CCOO consideró posible "recuperar" el
tono del diálogo social tripartito, en el que participa también el Gobierno,
puesto que a su juicio "es lo que demanda el país en este momento".
Para el
secretario general de UGT, "las reformas no tienen por qué ser recortes", a lo
que añadió: "Eso no lo compartiremos nunca".
Méndez subrayó que en la reforma
laboral hay otros puntos "más interesantes que volver a discutir donde nos hemos
encallado" como, por ejemplo, los despidos y las contrataciones.
En su
propuesta, los sindicatos coinciden en señalar que la negociación colectiva de
este año está presentando un grado de conflictividad "desconocido desde hace
muchos años" y solicitan la resolución de unos 1.500 convenios antiguos que no
han aplicado los incrementos salariales pactados o no se han renovado.
No
obstante, Toxo mostró su confianza para que la cuestión se solucione y pueda
firmarse en las próximas semanas un acuerdo de negociación colectiva de carácter
trianual a partir de 2010, que debería entrar en vigor el 1 de enero de ese
año.
En su opinión, 2010 será todavía un año "complicado" para la economía y
el empleo, 2011 debería ser el inicio del despegue económico y 2012 marcará la
consolidación de la salida según lo previsto.
En este contexto, el acuerdo
interconfederal permitiría dar una "estabilidad importante" de la economía
española con el que las ganancias empresariales y los derechos de los
trabajadores serían "compatibles". Los ejes de la propuesta sindical son
principalmente mantener el empleo, con vistas a erradicar la temporalidad
injustificada, y pactar subidas salariales entre el 1% y el 2% para 2010, con la
posibilidad de introducir cláusulas de revisión salarial para garantizar el
poder adquisitivo de los trabajadores.
Además, Méndez reclamó a las empresas
que supediten el reparto de beneficios al mantenimiento del empleo y a la mejora
de su estructura productiva.
En este sentido, los sindicatos pidieron
contener los salarios de los directivos o reducir las retribuciones variables en
las empresas con expedientes de regulación de empleo (ERE), reducción de puestos
de trabajo o descuelgue del incremento salarial pactado.