El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Simón Pedro Barceló, pidió
a los partidos políticos un Pacto de Estado en materia económica que permita
poner en marcha las medidas necesarias para superar la crisis y transformar el
modelo productivo de España.
Durante la inauguración del "XII Congreso
Nacional de la Empresa Familiar", que se celebrará hoy y mañana en Zaragoza,
Barceló criticó que los partidos políticos sigan "sin demostrar la voluntad
suficiente para consensuar la acción" contra la crisis.
Según dijo, a los
ciudadanos y a las empresas se les pide "solidaridad en forma de más impuestos,
y a cambio no reciben lo que merecen: responsabilidad y valentía política para
alcanzar unos acuerdos que permitan llevar a cabo las transformaciones que el
país necesita". La falta de consenso político puede convertirse en una de las
razones por las que a España le cueste más tiempo superar la crisis, advirtió
Barceló.
Por ello, insistió en la necesidad de un Pacto de Estado que permita
poner en marcha una política económica "moderna, eficiente y coherente",
impulsar los "valores éticos" y evitar la corrupción, un fenómeno "inaceptable"
que "hipoteca el futuro y la salida de la crisis".
La empresa familiar
representa en España el 85 por ciento del tejido empresarial, el 70 por ciento
del Producto Interior Bruto (PIB) y el 70 por ciento del empleo privado.
El
presidente del Instituto de la Empresa Familiar valoró la puesta en marcha por
parte del Gobierno de algunas medidas "urgentes" propuestas por los empresarios,
como la reducción de las cotizaciones sociales por los nuevos puestos de trabajo
o la creación de avales para garantizar los pagos de las administraciones a las
empresas.
Pero ahora -subrayó- es el momento de poner en marcha otro tipo de medidas, más
a medio plazo, que permitan transformar el modelo productivo y aumentar la
competitividad de la economía española.
Entre las propuestas estructurales de
la empresa familiar se encuentra la reforma del mercado laboral, al entender que
ahora "no funciona", es "demasiado rígido", genera "costes excesivos" y no
ofrece la suficiente cualificación.
Se trata de un problema que va "mucho más
allá de las indemnizaciones por despidos", relacionado con otro tipo de costes
laborales, como el absentismo y la mala formación profesional, explicó.
Sobre
el elevado gasto público, Barceló recordó que "en gastar más no hay ningún
mérito" y que "lo verdaderamente difícil es gastar lo justo y bien".
En el
ámbito empresarial, abogó por evolucionar hacia un modelo de gestión "mucho más
responsable, eficiente, respetuoso con el medio ambiente, basado en la
innovación y en la internacionalización, y en el que lo industrial, y no lo
financiero, sea la base de las ventajas competitivas.