Miles de curiosos, música, desfiles y un importante despliegue policial tomaron el centro de Tokio para homenajear al emperador Akihito, cabeza del
milenario Trono del Crisantemo, por el 20 aniversario de su coronación.
Con
más de 16.000 agentes desplegados, calles cortadas y controles policiales, las
inmediaciones del Palacio Imperial se convirtieron en un acorazado recinto
festivo al que acudieron unas 50.000 personas, muchos de avanzada edad, tras
someterse a exhaustivos registros y cacheos.
El emperador y su esposa
Michiko, ambos de 75 años, permanecieron lejos de la vista del público en el
interior del Palacio, donde recibieron la felicitación de sus tres hijos y
cuatro nietos, y posteriormente acudieron a una ceremonia formal con el Gobierno
en pleno, encabezado por el primer ministro, Yukio Hatoyama.
El ritmo de
Tokio, la mayor metrópolis del mundo con casi 35 millones de habitantes, se vio
hoy afectado por la coincidencia del aniversario de Akihito y la llegada mañana
del presidente de EEUU, Barack Obama, lo que acarreó fuertes medidas de
seguridad.
Cerca del Palacio Imperial, sólo hubo una manifestación de unos
200 antiimperialistas, que mostraron pancartas y marionetas satíricas contra
Akihito y el anterior emperador, el fallecido Hirohito.
Mientras, en los
jardines adyacentes unas 30.000 personas, según el comité organizador, asistían
a un animado desfile de carrozas con bailarines y comitivas de las distintas
provincias de Japón, ataviados con sus trajes típicos.
En la marcha se pudo
ver a ancianos y niños vestidos con coloridos "happis", una especie de quimono
de verano, que desfilaron entre banderas nacionales y farolillos al ritmo de
música alegre y el sonido de los "taiko" (tambores japoneses).
En una
explanada cercana, otras 20.000 personas siguieron el desfile a través de
pantallas gigantes desafiando el frío otoñal y la amenaza de lluvia para
escuchar a un famoso grupo de pop japonés, "Exile", que puso el broche a las
celebraciones con un tema compuesto en honor de los emperadores.
"Pese a que
está siendo el día más frío del año ha venido mucha gente por el aniversario,
pero por otra parte en la calle también hay muchos que se preguntan qué es lo
que sucede", dijo a Efe una periodista local delante del Palacio
Imperial.
Akihito ascendió al Trono el 7 de enero de 1989, tras la muerte de
su padre, el emperador Hirohito, último testigo de la II Guerra Mundial.
La
ceremonia oficial de coronación fue el 12 de noviembre de 1990, pero la Casa
Imperial celebra el aniversario este año porque su ascensión al Trono fue
formalmente en 1989.
La Constitución japonesa de 1947 establece que el
emperador, cabeza de un trono que se cree se remonta al año 660 antes de Cristo,
tiene un papel meramente simbólico, limitado a poco más que a sancionar los
nombramientos oficiales.
Pese a ello, la Casa Imperial, una opaca institución
que da empleo a mil funcionarios ocupados en todo momento del bienestar del
emperador -y de alejarlo de la realidad, según los malpensados-, sigue siendo
venerada en este país amante del orden y respetuoso del mando.
Una reciente
encuesta realizada con motivo del 20 aniversario señalaba que el 81 por ciento
de los japoneses considera que el emperador está cumpliendo su papel como
símbolo de la unidad de la nación, frente a solo un 15 por ciento que no lo cree
así.
No obstante, solo un 56 por ciento dijo tener algún interés por los
miembros de la dinastía imperial, mientras que un 43 por ciento indicó que le
importaban "poco o nada".