El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, toma mañana posesión del cargo para
un segundo mandato en una ceremonia en la que estará acompañado, entre otros,
por la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.
A la ceremonia de
investidura, que tendrá lugar en Kabul, también asistirán el ministro de
Exteriores francés, Bernard Kouchner, y el jefe de la diplomacia británica,
David Miliband, precisaron fuentes oficiales.
De momento, el único jefe de
Estado cuya presencia está confirmada en la investidura es el paquistaní, Asif
Alí Zardari, quien hoy mismo llegó a Kabul procedente de Islamabad, según
informaron a Efe fuentes oficiales en ambas capitales.
La presencia de
Clinton desluce comparada con la delegación que acompañó a Karzai en su anterior
toma de posesión, en diciembre de 2004, cuando estuvieron en Kabul el entonces
vicepresidente de EEUU Dick Cheney, y el secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld.
La secretaria de Estado ha acompañado al presidente, Barack Obama,
en una gira asiática por China, Japón y Singapur antes de desplazarse a la
capital afgana, a la que llegó hoy, confirmó a Efe una fuente diplomática
estadounidense. Obama tiene previsto regresar mañana a Washington desde Corea
del Sur, última etapa de su gira.
Karzai fue proclamado presidente electo de
Afganistán el pasado día 2, cuando la Comisión Electoral afgana desconvocó la
segunda vuelta de las presidenciales prevista el 7 de noviembre por la retirada
de su rival para el cargo, el ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá.
Abdulá
abandonó la carrera por la Presidencia tras denunciar que seguía intacta la
maquinaria del fraude registrado en la primera vuelta, del 20 de
agosto.
Karzai revalidó de este modo su mandato con el 49,67 por ciento de
los votos obtenidos en la primera ronda tras la invalidación de cientos de miles
de papeletas fraudulentas.
EEUU había presionado por la celebración de la
segunda ronda, exigiendo tener un "socio creíble" en el Gobierno afgano y, tras
la proclamación de Karzai, ha insistido en pedirle que forme un Ejecutivo capaz
de frenar la corrupción rampante en el país.
Obama ha dejado en suspenso el
posible envío de decenas de miles de soldados a Afganistán, para reforzar a su
actual contingente de 68.000 soldados, como le pedía el jefe de la ISAF, el
general norteamericano Stanley McChrystal, que cifró el número de tropas
adicionales necesarias en 40.000.