El escándalo por espionaje destapado en la administración de Buenos Aires ha
desatado una nueva tormenta política entre el Gobierno de Cristina Fernández y
el alcalde de la capital, Mauricio Macri, que hoy elevaron el tono de su
enfrentamiento con acusaciones mutuas y peticiones de dimisión.
El jefe de
Gabinete del Gobierno argentino, Aníbal Fernández, consideró que Macri "no tiene
otra salida" que renunciar al cargo y afirmó que "por algo mucho menor que esto"
renunció Richard Nixon a la Presidencia de Estados Unidos, en alusión al
escándalo del "Watergate" que provocó la caída el presidente en 1974.
Según
Fernández, las escuchas telefónicas contra dirigentes políticos y empresarios
que investiga la Justicia "se manejaban" entre el ex comisario Jorge "Fino"
Palacios, detenido el martes, y Macri, líder de la conservadora Propuesta
Republicana (PRO).
El jefe de Gabinete aseguró que Palacios y Macri estaban
"trabajando con una suerte de pyme, en la cual lo que se hacía era hacer
escuchas telefónicas para después venderlas al mejor postor".
El alcalde de
la ciudad, que acaba de regresar de una visita a España, tampoco se quedó hoy
atrás en sus acusaciones contra el Gobierno, al que tildó de "irresponsable" y
advirtió de que "por el 10 por ciento de los casos de corrupción que tienen
ellos, lo echaron a (el ex presidente brasileño Fernando) Collor de
Mello".
El escándalo se destapó el pasado octubre, cuando se conocieron
supuestas prácticas de escuchas ilegales a un familiar de una víctima del
atentado contra la mutualista judía AMIA por parte del ex comisario Jorge
Palacios, a quien Macri había encargado la tarea de crear la Policía
Metropolitana.
Palacios, quien además está procesado por encubrimiento en el
atentado de 1994 contra la AMIA -en el que murieron 85 personas- renunció a
dirigir la Policía Metropolitana poco después de conocerse el escándalo. Las
declaraciones del juez que lleva el proceso, Norberto Oyarbide, no han hecho más
que calentar el clima de tensión en los últimos días.
Oyarbide, quien llegó a
manifestar públicamente sus sospechas sobre un supuesto espionaje a la pareja
presidencial, reveló que entre las víctimas de Palacios se encontrarían también
políticos, empresarios sindicalistas y periodistas.
Las declaraciones del
juez se basan en información obtenida en computadoras incautadas en una agencia
de seguridad controlada por Palacios y con la que también estaría relacionado el
subjefe de la Policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro, a quien Macri cesó el
pasado martes.
El juez afirmó hoy que "no está prevista" una citación
judicial al jefe de Gobierno porteño para que declare en la causa abierta, pero
mantiene detenido a Ciro James, antiguo agente de la Policía Federal y
funcionario de la Alcaldía de Buenos Aires que aspiraba a formar parte de la
fuerza de seguridad de la ciudad.
Macri lanzó también duras críticas contra
Oyarbide, a quien pidió "cautela" y "prudencia" en sus comentarios públicos y a
quien recordó que puede contar con la colaboración de su gobierno en la
investigación.
El alcalde impulsó la creación de la Policía Metropolitana
tras el fracaso de sus negociaciones con el Gobierno nacional para que
traspasara parte de la Policía Federal a la órbita de la capital argentina con
sus fondos correspondientes, que rondan unos 250 millones de dólares
anuales.
En medio de esta nueva tormenta política entre el Gobierno nacional
(peronista) y el conservador Mauricio Macri, el alcalde ratificó hoy que la
nueva policía "va a salir a la calle antes de fin de año y va a ir creciendo".