La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, advirtió de que la
"debilidad" del sector inmobiliario y el elevado endeudamiento de familias y
empresas continuarán siendo un "lastre" para la evolución económica en
2010.
En su intervención en una jornada organizada por la revista The
Economist, Salgado apuntó en cualquier caso que "nadie cuestiona" ya que el año
que viene el Producto Interior Bruto (PIB) volverá a registrar crecimientos
trimestrales que seguirán "con más fuerza" en 2011.
La ministra de Economía y
Hacienda aseguró que la "prioridad" del Ejecutivo sigue siendo la reducción del
desempleo, aunque advirtió de que para volver a crear puestos de trabajo es
necesario que la economía crezca de forma sostenible y el sistema financiero
funcione "en buenas condiciones".
Aunque valoró la solidez con la que el
sistema financiero español ha afrontado esta crisis, y subrayó que las medidas
tomadas por el Gobierno han permitido a la banca española "superar sin grandes
dificultades" las tensiones financieras internacionales.
No obstante,
advirtió de que el año que viene será "previsiblemente complicado" para las
entidades financieras en términos de rentabilidad y de morosidad, a pesar de que
esta última es inferior a la de otras crisis y menor que la de otros países de
nuestro entorno. Además, subrayó que la morosidad seguirá creciendo, aunque
de forma "más gradual".
La ministra señaló que la reducción de la morosidad
es uno de los factores que más pueden hacer por el desarrollo económico y sobre
todo por la sostenibilidad de las pymes.
Adelantó que en la futura Ley de Economía Sostenible se van a tomar medidas para
reducir la morosidad que también existe en el sector público y la que se produce
entre agentes privados, como ocurre en el comercio.
Recordó en este sentido
que las mayores tasas de mora se producen en el ámbito local, con deudas
individuales que están "asfixiando" a muchas pymes, que a su vez ven reducir su
capacidad para la obtención de crédito.
Según Salgado, los bancos y cajas
españoles deben mejorar su eficiencia y tendrán que recurrir a resultados y
provisiones para fortalecer sus activos, aunque en su opinión el conjunto del
sistema cuenta con "solidez suficiente para soportar un previsible deterioro de
sus activos".
El sector financiero, continuó, debe adaptarse a un mercado más
pequeño y un entorno más exigente, y debe poder seguir financiando los proyectos
empresariales y las decisiones de inversión de las familias.
Elena Salgado
señaló que para que el empleo sea "más estable" serán necesarios "cambios
importantes" en el mercado laboral, que serán "eficaces y duraderos" siempre que
cuenten con el "respaldo suficiente" de todos los interlocutores
sociales.
Por otro lado, la vicepresidenta segunda subrayó que la retirada de
los estímulos fiscales y la mejora de la posición cíclica de la economía
permitirán reducir en cuatro puntos el déficit público -que se prevé sea del
9,5% del PIB al cierre del año para el conjunto de las administraciones-.
El
resto del ajuste, para conseguir llegar a un déficit de inferior al 3% del PIB
como demanda la Comisión Europea, requerirá medidas "discrecionales" y
conseguirlo requiere un compromiso "exigente, pero creíble". Además se mostró
convencida de que la reducción del déficit estructural será superior cuando la
actividad económica regrese a su nivel potencial.