El Tribunal Intermedio de Shijiazhuang, en la provincia septentrional de Hebei,
comunicó la ejecución de dos implicados en el escándalo de la leche
contaminada con melamina, que el año pasado afectó a más de 300.000 niños, seis
de los cuales murieron.
Las dos personas ajusticiadas son Zhang Yujun y Geng
Jinping, condenados a la pena capital en enero y cuya sentencia fue aprobada por
el Tribunal Supremo, según informó hoy la agencia oficial Xinhua, que no dio más
detalles de las circunstancias de las ejecuciones.
Zhang fue hallado culpable
de poner en peligro la seguridad pública al producir más de 770 toneladas de
concentrado proteínico a base de melamina, mientras que Geng fue castigado por
los delitos de producir y comerciar con alimentos tóxicos al vender más de 900
toneladas de leche contaminada a la empresa Sanlu.
Esta marca, líder del
mercado chino y que ha acabado en la bancarrota, fue el centro del escándalo de
la leche adulterada con melamina.
La sustancia causó diferentes
complicaciones -como cálculos renales- a cerca de 300.000 niños en todo el país
y seis de ellos fallecieron, según datos oficiales.
Los ejecutados hoy son
los dos únicos implicados en este caso que recibieron la pena de muerte, aunque
el vendedor Gao Junjie fue sentenciado al mismo castigo pero goza de un periodo
de conmuta de dos años en caso de que muestre buen comportamiento.
En total,
la trama de la melamina, una sustancia química usada en la fabricación de
plásticos que engaña a los detectores de proteínas en los análisis alimentarios,
llevó a prisión a 21 personas.
Entre ellos, destaca la cadena perpetua de la
ex presidenta de Sanlu, Tian Wenhua, quien reconoció durante la vista que sabía
desde mayo que su empresa estaba vendiendo leche adulterada, aunque no se hizo
público hasta después de los Juegos Olímpicos de Pekín en agosto.
Tian se
benefició de que la acusación a la que se enfrentaba fue "producir y vender
productos falsos o que incumplen la normativa", lo que le permitió evitar la
pena de muerte a pesar de que ser considerada la principal responsable al
presidir Sanlu, la firma que centró el escándalo y hasta entonces líder del
mercado chino.
De hecho, los directivos de las empresas lecheras acabaron el
proceso con castigos mucho menores, de entre dos y quince años de cárcel.
La
disparidad de sentencias causó protestas en China, especialmente entre los
padres de los niños afectados, a los que la compañía ofreció compensaciones
económicas por valor de 292 dólares (226 euros) a cambio de retirar las
denuncias.
Según la prensa china, un 95 por ciento de las familias afectadas
aceptaron la indemnización, mientras que unos 500 afectados continuaron el
proceso por la vía jurídica.
Sanlu tuvo que declararse en quiebra después de
que el valor de las indemnizaciones a las familias afectadas superara al de los
activos del grupo.
La leche se sumó así a otros productos, como fármacos y
juguetes, que en años anteriores ya desataron problemas tanto en el interior de
China como en sus inspecciones internacionales al ser exportados.
El Gobierno
chino reconoció que estos escándalos mostraron "fallos en el sistema" de
supervisión de calidad nacional, que exigían cambios para recobrar la confianza
de los consumidores y los mercados.
Por este motivo, la Asamblea Nacional
Popular (ANP, Legislativo) aprobó en marzo una nueva Ley de Seguridad
Alimentaria, que establece nuevos sistemas de control y supervisión y "graves
castigos" para los responsables de adulteración.