Los máximos responsables de Caja Duero y Caja España celebraron su primera
reunión con el Banco de España tras la salida de la operación de Caja Burgos
para perfilar su proyecto de fusión, aprobado el pasado 10 de noviembre, en sus
respectivos consejos de administración.
Según un comunicado remitido por
ambas entidades, al encuentro han acudido el presidente de Caja Duero, Julio
Fermoso, y su director general, Lucas Hernández, mientras que por parte de Caja
España ha acudido su presidente, Santos Llamas, y su director general, Ignacio
Lagartos.
La reunión ha tenido "carácter ordinario" y "ha sido una más de las
programadas dentro del proceso de fusión en marcha, manteniéndose el calendario
previsto con KPMG", destacaron.
El documento que elabora la consultora sobre
la fusión de ambas cajas será entregado antes de que finalice el mes de
noviembre al Banco de España, de forma que la entidad resultante esté operando
conjuntamente a partir de abril de 2010, según fuentes financieras consultadas
por EFE.
En concreto, se espera que el Banco de España otorgue su visto bueno
al plan de fusión antes de que finalice el ejercicio y que los consejos de
administración aprueben definitivamente la operación durante el mes de
febrero.
Las dos entidades deben convocar con una antelación superior a 40
días sus Asambleas Generales, los máximos órganos de decisión de las cajas, que
se celebrarían previsiblemente en el mes de marzo, con lo que la entidad
resultante comenzaría su andadura en abril.
La fusión de Caja Duero y Caja
España creará la séptima caja de ahorros española por volumen de activos y la
quinta por volumen de depósitos, según los datos aportados por ambas entidades
hasta el primer semestre del año.
En el estudio de KPMG -que llegará tanto a
los responsables del Banco de España como del Ministerio de Economía- se valoran
los activos de las dos cajas y se incluye un plan de negocio de la entidad
resultante.
Cuando eran tres las cajas participes en la fusión, el informe
que realizó KPMG calculaba que la unión provocaría que se cerrasen unas 300
oficinas, lo que eliminaría 1.400 puestos de trabajo.
Además, en la fusión de
las tres entidades se pedirían unos 740 millones de euros al Fondo de
Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), cifras que debe "recalcular" la
consultora.
Una vez que el organismo tenga el plan de negocio de la fusión, y
le dé su visto bueno, debe presentarlo ante el FROB y después buscar el
beneplácito de la Comisión Europea para que el análisis de requisitos y del
cumplimiento de las normas europeas sea positivo.
El Banco de España pretende
tener ultimado en 2009 el 'mapa de cajas' que conformará el sistema financiero
tras la reorganización y las fusiones de estas entidades que se ha iniciado y
espera que en el primer semestre de 2010 se haya ejecutado el plan de
uniones.