El principal sospechoso de la matanza de 57 personas en el sur de Filipinas,
Andal Ampatuan, fue acusado formalmente de 25 asesinatos, una semana después
de la tragedia fruto de una disputa entre clanes políticos rivales.
El
Departamento de Justicia ha presentado por el momento esos cargos contra
Ampatuan, aunque, según la Fiscalía, el número aumentará a medida que los
médicos hagan las comprobaciones necesarias en los cadáveres encontrados.
El
fiscal Al Calica aseguró que dispone de diez testigos que declararán que vieron
cómo Ampatuan lideraba la banda de pistoleros, en la que había varios policías,
que secuestró y luego ejecutó a las víctimas en la provincia de
Maguindanao.
Amaptuan, hijo del gobernador del mismo nombre y también alcalde
de una pequeña localidad del sur de la isla de Mindanao, se rindió el pasado
jueves después de que veinte de sus sicarios fueran detenidos.
Un centenar de
pistoleros secuestró el pasado lunes a unos sesenta civiles cuando se dirigían a
formalizar la candidatura a gobernador de Maguindanao de Ismail Mangudadatu,
quien pretendía el cargo que ha ocupado el patriarca del clan Ampatuan desde que
Arroyo asumió la presidencia de Filipinas, hace ocho años.
A las pocas horas
de que se cometiera la matanza, los militares empezaron a descubrir fosas con
cadáveres, incluidos de personas decapitadas o mutiladas, y mujeres con señales
de haber sido violadas antes de ser asesinadas. Entre las 57 víctimas
localizadas figuran 30 periodistas de medios locales.
La poderosa familia
Ampatuan, hasta ahora aliada política de la presidenta de Filipinas, Gloria
Macapagal Arroyo, ha insistido en declarar su inocencia en la matanza y ha
denunciado "un asedio" en su contra.