Los mismos que se rasgan las vestiduras por la presencia de la Cruz en las áulas y hospitales de Europa apoyan ahora la presencia de los minaretes en nuestro territorio comunitario. Se atreven a cocinar un Crucifijo pero condenan que en una viñeta se satirice a Mahoma. Es el pijerío progre que nos invade, tan imbécil, tan cobarde, tan Zapatero él. Así nos luce el pelo, los piratas nos chulean, Marruecos nos humilla, Al Qaeda nos machaca, Chávez y los Kichner nos expropian, Castro y Morales nos sablean y los que cortan el bacalao nos ignoran. Y la Trinca se pregunta ¿qu'est que c'est ce merdé?