Cuatro de los cinco regatistas británicos que estuvieron detenidos una semana en
Irán después de que su velero entrara en aguas territoriales iraníes regresaron
al Reino Unido, un día después de su puesta en libertad.
En unas
declaraciones en el aeropuerto londinense de Heathrow, Andrew Pindar, el
director del equipo de vela Sail Bahrain del que son miembros los cuatro jóvenes
británicos, manifestó que "hay un alto grado de vergüenza" en el grupo por el
alboroto causado.
"Todos son regatistas profesionales del más alto nivel
(...). Están abochornados por haber causado problemas a otras personas", dijo
Pindar, quien reiteró que los navegantes -Luke Porter, Oliver Smith, David
Bloomer, Oliver Young y Sam Usher- fueron tratados con corrección en todo
momento por las autoridades iraníes.
Los familiares de los cuatro jóvenes no
estuvieron en la Terminal 3 de Heathrow para evitar el tumulto de los medios de
comunicación y se reunieron con ellos poco después en un hotel cercano.
A su
regreso a Dubai tras ser puestos en libertad, todos coincidieron en señalar que
fueron bien tratados y que incluso habían ganado peso porque les alimentaban
constantemente.
En una conferencia de prensa, Smith manifestó que las cartas
de navegación que manejaban no indicaban que hubieran entrado en las aguas
iraníes y destacó que lo único que querían hacer era llegar a Dubai para
participar en la regata Dubai-Muscat. Smith explicó que tras la detención, él
fue el único que no tuvo los ojos vendados porque tenía que pilotar el
velero.
A su llegada a la costa iraní, permanecieron juntos en una misma
habitación, sin vigilancia, y fueron conducidos posteriormente hasta el barco
para proceder a un registro.
En los días posteriores, recibieron un tablero
de ajedrez y dardos para entretenerse, y los guardias les autorizaban a salir al
exterior a pasear durante las noches.
Bloomer, que no regresó a Londres
porque trabaja como periodista en Bahrain, señaló que "una vez que descubrieron
que no teníamos malas intenciones, que fue solamente un error, empezaron a
comportarse de manera amistosa con nosotros".
El ministro de Asuntos
Exteriores del Reino Unido, David Miliband, expresó el miércoles su satisfacción
por la liberación de los cinco británicos y destacó la profesionalidad con la
que las autoridades iraníes trataron el caso.
Las detenciones produjeron
cierta tensión diplomática entre dos países que ya vivieron un incidente similar
hace dos años. La Armada iraní arrestó en 2007 a 15 militares británicos, que
fueron retenidos durante trece días.
Los militares, detenidos por haber
invadido supuestamente aguas de Irán, fueron puestos en libertad después de que
el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, les concediera el perdón.