Japón creció en el tercer trimestre muy por debajo de lo anunciado previamente,
apenas el 1,3 por ciento a ritmo anual en vez del 4,8 por ciento, a causa de una
fuerte caída de la inversión por parte de las empresas, anunció el
Gobierno.
Un portavoz de la Oficina del Gabinete, encargada de publicar los
datos del Producto Interior Bruto (PIB), explicó a Efe que esa fuerte variación
se debió a que las inversiones de capital se contrajeron el 2,8 por ciento
frente al trimestre anterior en lugar de crecer el 1,6 por ciento, como señalaba
el informe preliminar.
Según fuentes del Gabinete, la revisión del PIB
japonés se realiza incorporando nuevos datos disponibles sobre sus principales
componentes, como consumo privado, inversiones o balanza comercial, mientras que
el primer dato preliminar se basa en estimaciones.
Esta moderación en la
senda de la recuperación iniciada por Japón en el segundo trimestre del año
muestra que las grandes empresas manufactureras invirtieron mucho menos de lo
que se creía en plantas o bienes de equipo y pone de manifiesto un frenazo en la
locomotora productora japonesa.
Los datos revisados hoy por el Gobierno, con
respecto a lo anunciado previamente en noviembre, recortan el crecimiento de
Japón en el segundo trimestre consecutivo que había conseguido crear riqueza, y
elevan los miedos de que el país pueda volver a la recesión por la fortaleza del
yen y la deflación.
Estos dos problemas son los que hacen que las empresas
recelen en sus inversiones, ya que una moneda fuerte perjudica a sus
exportaciones y a la repatriación de sus beneficios, mientras que la caída de
los precios reduce los ingresos e impide embarcarse en planes de
crecimiento.
Toyota, uno de los grandes fabricantes nipones, recortará sus
inversiones a finales del año fiscal, en marzo, en 70.000 millones de yenes (580
millones de euros), mientras que Sony continuará reduciendo costes y personal
para salir de las pérdidas.
Con respecto al trimestre inmediatamente
anterior, el crecimiento del PIB nipón en el período julio-septiembre fue del
0,3 por ciento, frente al 1,2 por ciento de aumento anunciado a mediados de
noviembre.
Los analistas de la agencia local Kyodo ya esperaban una revisión
a la baja del dato de crecimiento de la segunda economía mundial, después de que
el dato provisional para el tercer trimestre superara las previsiones.
Los
números provisionales habían sido recibidos positivamente por el nuevo Gobierno
del Partido Democrático (PD), que hizo historia al ganar las elecciones del 30
de agosto con nuevos planes para salir de la crisis, pero en el último mes la
sombra de la recesión ha lastrado la popularidad del nuevo Ejecutivo.
Con el
fin de sostener el frágil crecimiento, el Gobierno de Yukio Hatoyama presentó
ayer su primer plan de estímulo de 7,2 billones de yenes (55.385 millones de
euros) para incentivar el consumo de automóviles, electrodomésticos o
electrónica y mejorar así los resultados de las multinacionales
niponas.
Muchos expertos no creen que este plan, el cuarto que amplía el
presupuesto del Estado desde que comenzó la crisis, tenga efectos positivos a
largo plazo en una economía con graves problemas en sus cuentas.
Según
reconoció el propio ministro de Finanzas, Hirohisa Fujii, la situación
presupuestaria de Japón es "extremadamente grave", ya que su deuda pública sigue
aumentando para poder financiar los planes contra la crisis y ya casi duplica el
volumen de su PIB.
Hasta el momento el gasto de las consumidores japoneses,
responsable del 60 por ciento del PIB, crece moderadamente gracias a los
programas de subsidios a la compra, lo que mantiene vivo el crecimiento de la
economía nipona.
En el tercer trimestre del año el consumo aumentó un 0,9 por
ciento, según el dato revisado hoy ligeramente al alza, pero los economistas
dudan de que esa tendencia se pueda mantener sin inyecciones de dinero público.