El mafioso Filippo Graviano, que junto a su hermano Giusseppe forma parte del
núcleo duro de la Cosa Nostra, declaró que no conoce al senador del Partido
del Pueblo de la Libertad (PDL) Marcello Dell'Utri, supuesto intermediario de
Silvio Berlusconi en su relación con la Cosa Nostra.
Filippo Graviano
testificó por videoconferencia desde la cárcel sobre las declaraciones de uno de
sus sicarios y ahora colaborador con la Justicia, Gaspare Spatuzza, quien
aseguró que existía una relación entre el primer ministro italiano y la mafia
siciliana en la audiencia del pasado día 4 celebrada en Turín en el juicio de
apelación al senador Marcello Dell'Utri.
Filippo Graviano desmintió todo y
aseguró desde la prisión de Termi: "No he conocido jamás ni directamente ni
indirectamente a Dell'Utri", de quien -según Spatuzza- el capo le comentó en
1994 que era la mano derecha de Berlusconi y su intermediario en las
negociaciones con la Cosa Nostra.
Así respondió a las preguntas de Claudio
Dell'Acqua, presidente del Tribunal de Apelación de Palermo donde los jueces
trataron de contrastar la fiabilidad del testimonio del asesino confeso,
Spatuzza, mediante un interrogatorio a los Graviano, responsables de los
asesinatos de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino en
1992.
El arrepentido Spatuzza aseguró en la audiencia anterior que los
Graviano, del clan de los Brancaccio (Palermo), le hablaron de Berlusconi en
1994 y le dijeron que negociaba con él un acuerdo electoral entre la mafia y el
partido Forza Italia, del entonces empresario italiano, a cambio de ayuda para
resolver sus problemas con la Justicia.
Filippo Graviano desmintió haber
dicho a Spatuzza que "esperaba ayuda. Cuando fui arrestado en 1994 tenía sólo
cuatro meses por cumplir. No tenía problemas y nadie podía prometerme
nada".
"¿Por qué debería haber pedido ayuda?, se preguntó.
Sin embargo, el
verdadero capo de los Brancaccio, Giuseppe Graviano, no declaró y sus abogados
pidieron al tribunal leer una carta en la que el detenido explicaba que sus
problemas de salud estaban ligados al duro régimen carcelario, a lo que la Corte
no accedió.
El pasado día 4 el ex mafioso Gaspare Spatuzza relacionó al
primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, con la hegemonía de Cosa Nostra,
mafia siciliana, en los años 90, durante la audiencia celebrada en
Turín.
Según el asesino confeso Spatuzza, los Graviano le dijeron que "todo
lo que habíamos obtenido fue gracias a la seriedad de las personas que habían
llevado adelante esta historia", refirió el arrepentido.
De Berlusconi,
Spatuzza refirió que "Graviano me dijo que era el de Canale 5" y sobre el
segundo individuo el ex mafioso agregó: "En medio hay un paisano nuestro,
Dell'Utri", ya condenado en primera instancia a nueve años de cárcel por
asociación mafiosa.
"Gracias a la seriedad de estas personas tenemos al país
prácticamente en nuestras manos", aseguró que le comentó Giuseppe Graviano en
una reunión en 1994 en el bar Doney de Via Veneto, de Roma, y agregó que en esa
conversación el capo le comentó que Dell'Ultri era la mano derecha de Berlusconi
y su intermediario en las negociaciones con la Cosa Nostra.
Los Graviano se
hicieron con el poder de la Cosa Nostra, junto a otros cinco mafiosos, tras el
arresto en enero de 1993 del jefe Totò Riina y decidieron echar un pulso al
Estado.
Como resultado de ello, llevaron a cabo sangrientos atentados en 1993
en Florencia, Milán y Roma que dejaron un saldo de diez muertos, 93 heridos,
además de los daños perpetrados en la florentina Galería Uffizi.
Responsables
además del asesinato en 1993 del sacerdote antimafia Pino Puglisi, párroco de
San Gaetano en Brancaccio, los hermanos Graviano fueron arrestados el 27 de
enero de 1994 y desde entonces permanecen en la cárcel.
Para Dell'Utri las
palabras de hoy de Filippo Graviano son un signo de arrepentimiento e insiste en
demandar "por qué no buscan a los verdaderos responsables de las matanzas".