El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha garantizado que
va a resolver la situación de la activista saharaui Aminetu Haidar y ha confiado
en que esa resolución se consiga pronto.
Zapatero se ha mostrado convencido
de ello ante el pleno del Congreso en respuesta a una pregunta de la diputada de
Na Bai, Uxúe Barkos, en la que ésta ha criticado el "silencio" del Ejecutivo
ante la actitud de Marruecos en este asunto.
El jefe del Gobierno ha
asegurado que España ha reaccionado en esta cuestión como un país solidario y de
acogida que ha dado todo el apoyo que está a su alcance a Haidar.
Tras
asegurar que esas afirmaciones las podía hacer de forma contundente para salir
al paso de determinadas cosas que ha escuchado y leído, ha insistido en que su
Gobierno está desarrollando igualmente toda la tarea política y diplomática
necesaria.
Algo que ha asegurado que ha seguido haciendo desde su
escaño al tiempo que participaba en el debate de la Cámara Baja sobre el último
Consejo Europeo.
La continuación de esas gestiones son las que le han llevado
a expresar su convencimiento de que el Gobierno va a resolver el problema y a
confiar en que se logre pronto.
No cree que el camino para ello fuera actuar
de alguna forma que podría recibir el halago de algún medio de comunicación pero
que no serviría para encontrar una salida.
Por ello, ha considerado que no
eran justas las críticas que le ha dirigido Barkos, ya que ha dicho que ha
atribuido al Gobierno responsabilidades que no le corresponden.
Zapatero ha
vuelto a apelar a la prudencia y a la discreción para facilitar la
solución. La diputada de Na-Bai ha instado al presidente del Gobierno a que
tenga una posición clara contra Marruecos después de que este país "haya
incumplido la legalidad internacional en materia de derechos humanos".
Ha
recordado que Haidar está en España en contra de su voluntad, ha reiterado la
necesidad de que haya una respuesta diplomática responsable y ha lamentado la
"respuesta de silencios" por parte del Gobierno y su "tibia" actitud.
A su
juicio, o se está dispuesto a exigir a Marruecos o, por el contrario, quien no
lo haga se convertirá en cómplice de ese país.