Los Mossos d'Esquadra han detenido a 17 ladrones multirreincidentes, que suman casi 230 antecedentes, en una operación que ha permitido desarticular una red dedicada a robar a turistas haciéndose pasar por policías, ya que simulaban hacer un control antidroga para registrar sus bolsos y carteras.
El jefe del área territorial de Investigación de los Mossos d'Esquadra, el inspector Ramon Grasa, ha explicado hoy en rueda de prensa que además de los 17 detenidos, de los que diez ya han ingresado en prisión por orden judicial, los agentes han imputado a otras 18 personas, que se dan por huidas del país y contra las que se ha dictado una orden de detención.
Los integrantes de esta red, acusados de los delitos de hurto, usurpación de funciones públicas y asociación ilícita, estaban perfectamente estructurados y jerarquizados y actuaban en grupos de cuatro en las principales zonas turísticas de Barcelona, donde abordaban especialmente a turistas procedentes de fuera de Europa.
Los ladrones, de origen rumano, elegían a la mayoría de las víctimas entre turistas procedentes de países como Singapur, Pakistán, Irán, Kuwait, Japón, China, Corea, India, Estados Unidos, Brasil y Canadá.
Los integrantes de la red ahora desarticulada elegían a este tipo de turistas porque al proceder de tan lejos les era más difícil descubrir que los "falsos" policías eran rumanos y no españoles y además también tenían la garantía de que si les descubrían y acababan detenidos, difícilmente regresarían a España para declarar en su contra en un hipotético juicio.
Los ladrones también elegían a grupos de turistas de países con una gran tradición de respeto a la autoridad, como Japón, India o Corea, porque así les era más fácil engatusar a las víctimas, algunas de las cuales llegaron a estar dos horas en la calle esperando a que regresaran los falsos agentes, que para huir les pedían que aguardaran un momento porque iban a hacer unas comprobaciones.
Para dar el golpe, los integrantes de la red acudían a los principales focos turísticos de Barcelona, como el Camp Nou, el Maremagnum, el Port Vell, el Port Olímpic, la Sagrada Familia, el Paseo de Gracia, la Diagonal o el Paseo de Sant Joan.
Uno de los supuestos ladrones se hacía pasar por turista y, mientras su compañero le aguardaba en un coche -alquilado y discreto-, pedía a las víctimas del robo que le explicaran, mapa en mano, cómo llegar hasta una dirección concreta de Barcelona.
En aquel momento, aparecían otros dos miembros del grupo, que se hacían pasar por policías de paisano, mostraban unas falsas credenciales policiales -o incluso un pasaporte-, les comunicaban en inglés que estaban haciendo un control antidroga y les registraban sus pertenencias, sustrayendo entonces dinero y tarjetas de sus bolsos y carteras.
En algunos casos, los ladrones obtenían incluso el número secreto de las tarjetas de crédito sustraídas, porque los falsos agentes les pedían que los marcaran en su propio teléfono móvil con la excusa de que tenían que hacer una comprobación en la central.
La investigación policial, coordinada con la Fiscalía, se inició hace dos meses, con un rebrote de este tipo de robos, que algunos de los integrantes del grupo venían cometiendo desde los últimos dos o tres años.
Tan sólo en los últimos dos meses se calcula que, únicamente de los casos que llegaron a ser denunciados, los integrantes del grupo lograron obtener unos beneficios de 26.000 euros, ya que perpetraban sus asaltos de forma coordinada, llegando a cometer en algunas ocasiones entre dos y tres robos al día.
Los Mossos iniciaron el pasado fin de semana la detención masiva de los supuestos miembros de la red, algunos de los cuales fueron arrestados "in fraganti", mientras que otros fueron arrestados cuando huían del país -cuatro fueron detenidos cuando circulaban hacia la frontera francesa (estaban a tan sólo veinte kilómetros)- y otro estaba ya en el aeropuerto de El Prat, a punto de embarcar hacia Rumanía.