El presidente Feijóo estaba ayer que fumaba en pipa. Ni sus más directos colaboradores se atrevían a plantearle cuestiones que podrían ser peliagudas. No estaba para nadie y todos se preguntaban ¿qué le pasa al presidente? Quizás comience a darse cuenta que está prácticamente solo ante el peligro y eso le obliga a dejarse la piel en el cargo.