La normalidad regresó a la céntrica plaza de Times Square de Nueva York tras
la alarma causada por la presencia de una furgoneta sospechosa, que obligó a
desalojar la sede del mercado tecnológico Nasdaq y otros edificios de la
zona.
Las autoridades permitieron el retorno de los agentes de bolsa a sus
puestos de trabajo y reabrieron el tráfico en la zona, después de examinar con
un robot el vehículo en cuestión, un Dodge de 1992, que se creía que llevaba
varios días abandonado en una zona de carga y descarga comercial.
También
despertó las sospechas de la policía el hecho de que el vehículo tuviera las
lunas ahumadas y además estuvieran ocultas con una lona interior, no portara
matrícula y en el salpicadero se pudiera ver un letrero con el nombre de un
cuerpo de seguridad estadounidense inexistente.
Finalmente, la furgoneta
resultó ser propiedad de uno de los numerosos vendedores ambulantes apostados en
este emblemático punto de Manhattan, por el que transitan cada día miles de
turistas y en el que el jueves se celebrará la fiesta de Noche Vieja.
Al
levantarse la alerta, el Nasdaq volvió a la normalidad y prosiguió con una
jornada marcada por un bajo volumen de negocio en los mercados financieros
debido a las festividades navideñas.
Precisamente, está previsto que el
alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, participe hoy en la ceremonia de
clausura de la sesión en el parqué tecnológico, que se encuentra inmerso en las
celebraciones de su décimo aniversario, cumplido el pasado 28 de
diciembre.
El susto provocado por este incidente resaltó la sensación de
alerta que se vive estos días en EE.UU., tras el fallido atentado contra un
avión el día de Navidad cuando este aterrizaba en Detroit (Michigan) procedente
de Amsterdam.
El nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab trató de hacer estallar
el vuelo 253 de Northwest, con destino a Detroit, en el que viajaban 278
pasajeros.
La policía de Nueva York ha puesto en marcha en los últimos días
un estricto dispositivo de seguridad, particularmente en la plaza del Times
Square, en la que cerca de un millón de personas se congregarán el jueves para
dar la bienvenida al 2010.
El despliegue policial incluye desde detectores de
emisiones de radiación y sustancias biológicas, hasta francotiradores apostados
en puntos elevados de la zona, y, como en años anteriores, no se permitirá el
acceso a la plaza con mochilas, bolsos grandes o bebidas alcohólicas.
Al
igual que en anteriores ocasiones, también se ha reforzado todo tipo de
controles en el Times Square y calles aledañas, en las que también se
restringirá mañana el tránsito de vehículos.
De todas formas, el jefe de la
Policía de Nueva York, Ray Kelly, aseguró esta semana que el incidente del día
de Navidad no ha aumentado el nivel de alerta de las autoridades, ni han
cambiado sus planes de seguridad.