Dos inmigrantes resultaron heridos por arma de fuego en localidad de Rosarno, en
Calabria (sur de Italia), donde en las últimas horas se han registrado varios
episodios de tensión con los vecinos de la localidad.
Los heridos, que ya han
sido trasladados al hospital de Gioia Tauro, localidad cercana a Rosarno,
recibieron disparos en las piernas, pero el pronóstico no es grave, informaron
los medios de comunicación italianos citando fuentes policiales. Por el
momento, se desconoce quien ha sido el responsable de los disparos.
Los
altercados en Rosarno se suceden desde la pasada noche, cuando varios cientos de
inmigrantes, en su mayoría africanos y que trabajan como jornaleros, salieron a
la calle para protestar después de que ayer dos de ellos resultaran heridos al
ser atacados por unos desconocidos con un fusil de aire comprimido.
Las
escuelas y los comercios de la localidad calabresa permanecieron este viernes
cerrados ante el temor de que se repitieran los incidentes de anoche, que
concluyeron con cientos de coches incendiados y daños en casas y tiendas.
Los
inmigrantes se reunieron esta mañana delante del ayuntamiento para continuar con
sus protestas, en una concentración que derivó en una manifestación por las
calles de la localidad en la que se produjeron algunos enfrentamientos con los
vecinos del pueblo, quienes organizaron por la tarde una protesta
alternativa.
En uno de esos momentos de tensión, según refiere el diario
"Corriere della Sera", un hombre sacó un fusil y llegó a disparar al aire en dos
ocasiones desde su balcón para intentar detener el lanzamiento de piedras hacia
su mujer e hija, que en ese momento asistían desde la terraza a las
protestas.
Como resultado de los altercados que se vienen produciendo en la
localidad sureña, ocho personas fueron detenidas este viernes, entre ellas siete
extranjeros y un italiano, que intentó atropellar a varios de los inmigrantes
que se manifestaban por las calles de la localidad con una excavadora.
En
declaraciones a los medios italianos, la portavoz del Alto Comisionado de
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Italia, Laura Boldrini, dijo que
es absolutamente necesario "impedir la caza al inmigrante" e iniciar un diálogo
con las comunidades de extranjeros.
Los inmigrantes, según explica la prensa
local, viven hacinados en una vieja fábrica abandonada en condiciones
infrahumanas y la mayoría de ellos no tienen documentos y subsisten gracias a
los alrededor de 25 euros que se les paga por una jornada de trabajo en los
campos.