Banesto obtuvo un beneficio neto atribuido de 559,80 millones de euros en 2009,
el 28,2 por ciento menos que en el ejercicio anterior, debido a la ralentización
del negocio fruto de la crisis y a que sacrificó una parte de sus ganancias para
destinarlas a provisiones.
Según un comunicado remitido a la Comisión
Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la entidad realizó una provisión
voluntaria de 100 millones de euros a lo largo de 2009 con el objetivo de
reforzar sus provisiones genéricas, que se unieron a los otros 277 millones de
euros de provisiones extraordinarias dotados.
El banco que preside Ana
Patricia Botín cerró 2009 con una tasa de morosidad del 2,94% frente al 2,59%
que registró en el trimestre anterior y al 1,62% que tenía a finales de 2008,
mientras la tasa de cobertura para insolvencias -el porcentaje de créditos
morosos cubierto por las provisiones- se redujo al cierre de 2009 al 63,37%,
ligeramente inferior al 67,23% que tenía a finales de septiembre y muy por
debajo del 144,06% de un año antes.
Por su parte, el beneficio recurrente
-que excluye cualquier ingreso extraordinario como ventas de participaciones o
dotaciones voluntarias a provisiones- se mantuvo prácticamente plano, ya que
creció el 0,3 por ciento, hasta los 823,7 millones de euros.
Los créditos a
clientes retrocedieron el 3,8% en 2009 y quedaron situados en 75.092 millones de
euros, en tanto que la inversión crediticia total se redujo el 2,9%, hasta los
75.927 millones.
La entidad califica estos resultados de "positivos y de
calidad" en un entorno realmente difícil y explica que han podido lograrse
gracias a su "solidez financiera y al desarrollo de un modelo de negocio
estructurado en torno a la captación y vinculación de clientes y la gestión de
costes y riesgos".
Los recursos de clientes alcanzaron los 67.996 millones a
finales de 2009, prácticamente igual que un año antes, en tanto que los fondos
gestionados fuera del balance crecieron el 12,1%, hasta los 10.921
millones.
El nivel de capitalización se mantiene "muy por encima de los
mínimos exigidos", explica la entidad, que añade que tiene un exceso de capital
de 2.200 millones, en tanto que su "core capital" -capital más reservas frente a
activos ponderados por riesgo- se sitúa en el 7,7%, frente al 7,2% de
2008.
En cuanto a los principales márgenes de la cuenta de resultados, el de
intereses creció el 9,6% y alcanzó los 1.730,6 millones de euros, impulsado por
la captación y vinculación de clientes y también por la adecuada gestión del
balance realizado, explica la entidad.
Los ingresos en concepto de comisiones
netas se redujeron el 1,9% en comparación con 2008 y quedaron situados en 607,6
millones, debido a la reducción del volumen de los fondos de inversión y de
pensiones gestionados, aunque las comisiones de servicios y seguros se elevaron
el 6,1%.
Por su parte, las operaciones financieras proporcionaron otros 157
millones de ingresos, el 3,7% más, especialmente por la venta de productos de
tesorería a clientes, lo que condujo a un margen bruto de 2.562,2 millones de
euros, que creció el 4,8%, explica el banco.
Tras restar los 894,7 millones
de euros destinados a gastos de administración -de personal y generales-, que
permanecieron casi planos (+0,6%), así como los 103 millones que se emplearon en
amortizaciones (+2,9%), el margen neto de explotación del banco se situó en
1.564,3 millones, el 7,4% más que en 2008.
Las dotaciones para insolvencias
ascendieron a 382 millones, tras crecer el 27,4%, consecuencia del incremento de
la morosidad en el ejercicio, aunque Banesto explica que en su caso los impagos
crecen menos que en el resto del sistema.
Asimismo, el ratio de eficiencia
del banco registró una nueva mejora, ya que bajó hasta el 38,94%, desde el
40,46% de 2008.