"Si no llega a ser por el protocolo de absentismo escolar no se habría llegado a
tiempo para atender a los cuatro supervivientes de la familia taiwanesa". Así
lo ha destacado a Efe Pablo Martín Cabezuela, alcalde del San Martín de
Valdeiglesias, municipio del suroeste de Madrid que esta tarde quedó
conmocionado al ser hallados muertos tres de los siete miembros de una familia
originaria de Taiwan en el chalé alquilado en el que vivían desde septiembre de
2006.
Martín Cabezuela ha confirmado que toda la familia estaba empadronada
en el municipio, que el padre "parece ser" que trabajaba en un almacén de
importación y exportación en Alcorcón y que la madre "bastante trabajo tenía con
atender a sus cinco hijos".
Algo debió pasar a mediados del mes de noviembre,
cuando los niños dejaron de acudir al colegio, por lo que "se activó el
protocolo de absentismo escolar, en cuya fase final la Policía Local tiene que
acudir al domicilio para practicar diligencias", ha explicado.
Los agentes
acudieron en varias ocasiones al chalé, pero hasta hoy no han podido localizar a
una persona que se encontraba en tal estado de deterioro que les ha llevado a
pedir una autorización judicial para entrar en la vivienda, ha añadido.
Con
la autorización judicial han accedido al domicilio y han descubierto que toda la
familia -dos adultos y cinco niños con edades comprendidas entre los 4 y los 14
años- estaban reunidos en el salón y de esos siete miembros tres, el padre y dos
hijos -el tercero y el cuarto, de 6 y 9 años- habían fallecido.
El alcalde ha
señalado que el servicio de Emergencias 112 ha descartado "en principio" que
hubiera riesgo de contagio de alguna enfermedad "porque entonces se habría
puesto en cuarentena la zona". La madre y los tres hijos supervivientes
presentaban un estado lamentable por desnutrición y falta de higiene, según
Martín.
Tras indicar que la familia "vivía en el salón" y que el resto de la
casa estaba "en perfectas condiciones", ha recalcado que "no hay signos de
violencia" y que los vecinos "ni siquiera oían que utilizaran la
cisterna".
El regidor ha asegurado que en estos años la familia "no ha dado
ni un sólo problema" ni había llegado a pedir "ningún tipo de ayuda social" en
el Ayuntamiento. "Ni siquiera habían pedido alimentos a los Servicios Sociales
municipales", ha agregado.
La madre, que se encontraba en un estado "muy
débil", y su hija de 12 años, han atendido a los agentes y a Servicios Sociales
cuando han entrado en la casa.
El alcalde ha explicado que los hermanos iban
regularmente al colegio público Virgen de La Nueva y que "no fallaban nunca,
siempre iban aseados y limpios".
Era una familia "completamente normal" hasta
que a mediados del mes de noviembre de repente dejaron de acudir al colegio y,
salvo la hija mayor, que lo hacía de forma puntual, el resto de la familia no
salía de casa, ha apuntado.
El regidor ha estimado que "es muy pronto para
saber lo que ha pasado", y ha agregado que la investigación está en manos de la
Guardia Civil.
El Ayuntamiento celebrará mañana a las 9.30 una Junta de
Gobierno extraordinaria en la que probablemente se acuerde decretar dos días de
luto, por la "tragedia" que representa la muerte de tres vecinos del pueblo, ha
subrayado el alcalde.
Por su parte, Josefina Blázquez, que reside en la misma
calle que los afectados y cuya hija fue compañera de colegio de una de las niñas
taiwanesas, ha indicado que la dueña del chalé adosado donde vivía la familia le
dijo hace varios meses que no le pagaban el alquiler.
A su juicio, la familia
atravesaba una situación económica delicada porque el padre llevaba más de un
año con trabajos temporales y recogía objetos de la basura para
reutilizarlos.
Blázquez ha explicado que los niños iban algunas veces a su
casa para jugar con su hija, se comportaban de forma normal y se lo pasaban muy
bien durante el verano.
Los niños jamás se quejaban de nada, según la vecina,
quien ha comentado que la madre le mandó una vez unas pastas chinas integrales
en agradecimiento porque les había dado ropa y otras cosas, aunque no tenía
relación con ella porque no hablaba español.
Ha recalcado que todos los
miembros de la familia eran "muy educados", pero no se relacionaban con nadie y
últimamente habían dejado de visitar su casa porque su hija repitió curso el año
pasado.
Blázquez ha reconocido que los niños pasaban mucho tiempo solos, no
abrían la puerta a nadie y últimamente no se veía luz en la vivienda.
Cuando
hoy vio el movimiento de la Policía Local en torno a la vivienda, ha confesado
que lo primero que pensó fue que habían muerto por inanición y que habían
preferido permanecer todos juntos, en lugar de que los separaran los Servicios
Sociales.