El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha dejado claro que el
decomiso de los vehículos implicados en delitos contra la seguridad vial
contemplado en la futura reforma del Código Penal, será una medida "excepcional"
que sólo se plantea para las conductas graves o peligrosas.
En declaraciones
a los medios tras participar en la firma de la Carta Europea de la Seguridad
Vial por parte de medio centenar de empresas e instituciones españolas, Navarro
ha insistido en que la intervención judicial del vehículo infractor es sólo una
posibilidad que se da al juez como medida alternativa al ingreso en prisión del
conductor y "de acuerdo a las circunstancias del caso".
La reforma del Código
Penal que tramita ahora el Parlamento contempla también la posibilidad de que el
juez escoja tres penas distintas, en función de la gravedad del
hecho.
Conducir por encima de la velocidad permitida en 60 kilómetros por
hora en vías urbanas o en 80 en interurbanas, o bajo los efectos de alcohol o
drogas, podrá castigarse con penas de prisión de tres a seis meses, con multa de
seis a doce meses o con trabajos en beneficio de la comunidad.
El director
general de Tráfico ha asegurado que la intención de esta modificación es
permitir que el juez pueda adaptar mejor las penas a las a circunstancias
específicas del delito, y no como ahora que era "automático".
"Es una buena
práctica que transcurridos dos años de aplicación de una norma se haga balance
para hacer un posible ajuste fino o mejorar las cosas que la experiencia dice
que son susceptibles de mejora", ha destacado el responsable de la DGT, que ha
subrayado que la reforma tiene como único objetivo "abrir las posibilidades" de
pena para el juez.