El principal partido de la oposición portuguesa, el Social Demócrata (PSD,
centro-derecha) pidió la suspensión del proyecto de alta velocidad
ferroviaria con España, al menos, durante tres años.
La petición del PSD, que cuenta con 81 de 230 diputados, figura en un
proyecto de resolución a ser discutido en la Asamblea de la República, donde el
Gobierno socialista, que ya ha decidió retrasar algunos tramos del proyecto
ferroviario, está en minoría, con sólo 97 escaños.
El proyecto socialdemócrata recomienda la suspensión de todas las líneas,
tanto las que unirán Lisboa con Madrid, cuya conclusión se prevé oficialmente
para 2013, como Oporto con Vigo, retrasadas ya a 2015.
En la misma reunión de una comisión parlamentaria en la que el PSD pidió la
suspensión del ferrocarril, el ministro de Obras Públicas, Antonio Mendonça,
garantizó que en 2013 el proyecto entre Lisboa y Madrid estará "en pie" en su
totalidad. Mendonça detalló que ese es el plan acordado entre Portugal y España para
lograr una "concreción integral y plena del lado portugués y español".
El primer ministro, José Sócrates, aseguró anoche que en septiembre de este
año ya estará en construcción el tren de alta velocidad con España, aunque
admitió un retraso de al menos seis meses en el tramo de acceso a Lisboa, que
incluye la construcción de un puente sobre el estuario del Tajo.
A pesar de las estrictas medidas anticrisis decididas por su Gobierno para
rebajar el déficit de las cuentas públicas, Sócrates aseguró que seguirá
adelante con las conexiones de alta velocidad, que considera fundamentales ante
la situación "periférica" de Portugal.
Entre las iniciativas anunciadas por el Ejecutivo figuran aumentos de
impuestos, reducción de funcionarios y congelación de sus salarios así como
suspensión de inversiones estatales y obras públicas todavía no comprometidas,
como varias autopistas y el futuro aeropuerto de Lisboa.
El PSD se ha opuesto con tenacidad al proyecto de la alta velocidad con
España desde que estalló la crisis económica de 2008 e incluyó la suspensión del
proyecto en su campaña para las elecciones legislativas de septiembre
pasado. Sócrates, tras derrotar al PSD en esos comicios en los que perdió la mayoría
absoluta, ratificó el programa de la alta velocidad.
Pero la crisis de la deuda pública y la necesidad de reforzar la reducción
del déficit público llevaron al primer ministro a retrasar parcialmente las
obras dentro del paquete de medidas que negoció con el PSD para lograr este mes
su apoyo ante la opinión pública y el Parlamento.
Las fuerzas marxistas y ecologistas representadas en la Asamblea, donde suman
31 escaños, salieron en cambio en defensa de las obras del ferrocarril como
instrumento para generar empleo y dinamizar la economía.
Pero fuera de ese apoyo puntual, es en el ala izquierda del Parlamento donde
Sócrates afronta las mayores críticas y amenazas de huelgas y manifestaciones
contra su política económica.
El Partido Comunista ha presentado una moción de censura contra Sócrates y su
entendimiento con el PSD apoyada por los otros partidos marxistas, que podría
derribar al Gobierno este viernes si el PSD y los democratacristianos del CDS-PP
no hubieran anunciado ya su intención de no respaldarla.
Este último partido, a la derecha del PSD y con 21 diputados, se ha opuesto
también con determinación a la alta velocidad y ha acusado al Gobierno de subir
los impuestos para costear ese y otros gastos que considera superfluos.