Dos películas muy diferentes entre sí, la coreana "Poetry", de Lee Chang-dong, y
la ucraniana "Schastye moe", de Sergei Loznitsa, pero con una enorme honestidad
en común, levantaron hoy el nivel de la competición del Festival de Cannes,
hasta ahora caracterizada por la mediocridad.
Dos formas de afrontar la
moralidad y la humanidad a través de unas historias complejas pero narradas en
ambos casos de manera simple y con unos personajes que sirven de hilo conductor
para mostrar lo bueno y lo malo de la sociedad actual.
En el caso de
"Poetry", la belleza de sus imágenes y la emocionante interpretación de Yun
Junghee, hacen de una terrible historia un canto poético con el que Lee ha
querido "mostrar la poesía en una película", según explicó en rueda de
prensa. "A pesar de los problemas y de la fealdad del mundo, siempre hay algo
maravilloso" y en la película trata de buscar esas cosas positivas a través del
deseo de la protagonista de escribir un poema.
"Poetry" cuenta la historia de
Mija, una mujer de 65 años que cría sola a su nieto y que, dentro de su vida
sencilla, es optimista y feliz, con una gran curiosidad por todo y con ganas de
buscar la belleza en cualquier rincón.
Pero un terrible suceso en el que se
ve implicado su nieto cambia completamente su vida y su alegría se torna en un
aislamiento que pese a todo intenta romper a través de la poesía.
Un
personaje al que Yun Junghee -toda una leyenda en Corea del Sur- dota de una
inocencia y expresividad que la han hecho situarse de inmediato como una fuerte
candidata al premio a la mejor actriz de Cannes.
Yun, que vuelve de esta
forma al cine tras diez años en los que no había recibido guiones que le
gustaran, señaló que su personaje y ella se parecen mucho, por lo que fue
bastante fácil realizar el trabajo.
"Es realmente extraño. (Lee y yo) No nos
conocíamos bien pero desde que recibí el guión vi que este personaje es muy como
yo. Es una soñadora, como yo. También inocente, un poco fuera de las
convenciones de la vida", explicó la actriz.
El filme de Lee -que ya estuvo
en Cannes en 2007 con "Secret sunhine" y que en 2002 se llevó con "Oasis" el
premio a la dirección en Venecia-, ha gustado mucho en su primer pase hoy en
Cannes y no sería de extrañar que su poética historia -eso sí, demasiado larga-
recibiera algún premio.
Como tampoco sería raro que el documentalista Sergei
Loznitsa recibiera la Palma de Oro por su primer filme de ficción.
"Schastye
moe" ("My joy", en su título en inglés) es un filme que no oculta sino que
aprovecha la experiencia de su director como documentalista.
Estilo muy
realista, cámara en mano y visión antropológica de la realidad para la historia
de un camionero que se pierde en la Rusia rural y en su camino se encuentra con
una galería de personajes que representan los problemas de la sociedad, desde la
prostitución de menores a la corrupción.
Rodada en el norte de Ucrania, cerca
de la frontera rusa, para buscar así un lugar lo más parecido a Rusia, la
historia se rodea de violencia en un recorrido hacia un punto de no
retorno.
"Yo comencé a rodar una road movie, pero a la mitad del rodaje
descubrí que no lo era. No sé muy bien a qué género pertenece ni cual es su
estilo", explicó Loznitsa en rueda de prensa.
En su opinión es al mismo
tiempo un cine realista, que puede ser incluso confundido con el documental,
pero también contiene elementos grotescos que van en aumento. "Un filme muy
ecléctico", resumió el realizador, que reconoció haber utilizado técnicas
documentales, además de haberse rodeado de actores no profesionales.
Todo
ello para descubrir con la película "qué es el humanismo". Y "en qué
circunstancias podemos ser llamados humanos y cómo nos comportamos en
situaciones sin esperanza", agregó Loznitsa.
Una historia dura que sin
embargo contiene elementos de humor negro que, según el director, no se han
podido apreciar en Cannes porque era muy difícil hacer una traducción adecuada
para los subtítulos.
Dos filmes que han gustado mucho en el Festival, que
mañana presenta en competición la única cinta estadounidense, "Fair Game", de
Doug Liman, y la italiana "La nostra vita", de Daniele Luchetti.
Alicia
García de Francisco