El Juzgado de primera instancia e instrucción de Redondela no ve "indicios fundados" de culpabilidad ni el padre ni en la abuela del niño atacado por un pitbul en la localidad pontevedresa de Pazos de Borbén, por lo que ha decidido sobreseer provisionalmente las causas abiertas al respecto, según han informado hoy fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
El auto sostiene que el caso "no puede sostenerse", al no aportar "indicios fundados" las diligencias practicadas. Así, la Justicia no aprecia "indilegencia u omisión" en la forma de actuar de los familiares del pequeño, por lo que entiende que "no crearon un riesgo juridicamente desaprobado".
En este sentido, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia recuerda que el animal estaba encerrado en una jaula y atado con una correa en el momento del suceso. En cuanto al hecho de que esta estuviera rota, el Tribunal aclara que se desconocen "el momento y circunstancias de la rotura de la misma".
TRAGEDIA FAMILIAR
Una tranquila tarde de sábado del pasado mes de mayo terminó en tragedia en el barrio de Mosteiro, en el municipio de Pazos de Borbén. Un menor de dos años de edad resultó muerto como consecuencia de las graves heridas sufridas al ser mordido por un ejemplar de pitbull. El animal, propiedad de la familia del pequeño, atacó al niño cuando se encontraban en el jardín. El padre había criado al animal desde cachorro en un piso de Vigo y ahora tenía dos años de edad. El niño estaba acostumbrado a jugar con la mascota
El día del ataque del perro, los padres, los tíos y el abuelo del niño fueron a trabajar en las obras de otra casa, a cinco kilómetros. En la finca solo quedó la abuela, al cuidado de éste y de sus dos primos, de dos y cuatro años. El abuelo del fallecido no esperó a la llegada de los agentes de la Guardia Civil y mató al animal. El herido, en estado muy grave, fue trasladado en un helicóptero al hospital Xeral de Vigo, donde fallecía poco después sin que los médicos pudieran hacer nada por salvarle la vida.
Días después, las autoridades imputaron al padre y a la abuela del pequeño, para esclarecer si fueron negligentes o poco cuidadosos a la hora de custodiar al perro y si ese supuesto descuido fue la causa directa de la muerte accidental del pequeño. También estudiaron si había irregularidades en la inscripción del animal, potencialmente peligroso, y en el recinto en el que estaba encerrado.