El actor estadounidense George Clooney compareció ante el Tribunal Penal de
Milán para testificar en el juicio por la creación de una línea de moda no
autorizada con su nombre, un proceso que, con su presencia y de modo
involuntario, la estrella de Hollywood convirtió en todo un
espectáculo.
Vestido con traje azul oscuro, camisa blanca y corbata oscura
con lunares claros, Clooney, quien no perdió el sentido del humor en ningún
momento, llegó en torno al mediodía a la Corte milanesa acompañado de su letrada
y de varios guardaespaldas y policías, en una multitudinaria y muy fotografiada
llegada en la que la estrella repetía: "dejen paso a mi abogada".
Ya dentro
del edificio, el juez de la décima sección penal del Tribunal de Milán Pietro
Caccialanza invitó a los fotógrafos y a los cámaras de televisión a abandonar la
sala, dado que, según dijo en declaraciones que recogen los medios italianos, no
es un juicio "de relevancia social".
Desde hace varios días el Tribunal de
Milán se preparaba para la recepción del actor en el proceso, que cuenta con
tres imputados a los que se les acusa, entre otros delitos, de estafa,
falsificación y receptación, por la creación de una marca con el nombre de
Clooney para la que aseguran tener autorización de la propia
estrella.
Durante su testimonio, que duró algo menos de dos horas, Clooney
aseguró no haber firmado ninguno de los documentos incautados a los imputados
que aparecen con su supuesta signatura y en los que hipotéticamente daba el
consentimiento para crear la marca con su nombre.
"Nunca he sabido nada de
esto", comentó el actor ante el tribunal, para después, sonriendo y provocando
las risas de los asistentes, negar también que tenga una tarjeta de crédito del
banco italiano Intesa Sanpaolo y que haya encargado a Vanja Goffi, una de las
acusadas, que pagara los gastos del registro de la marca.
Preguntado por su
propia abogada, Grazia María Mantelli, sobre cuáles son las marcas italianas
para las que ha prestado su imagen, Clooney citó a la destilería Martini, algo
que reconoció que pudiera suscitar risas: "Ok, podéis reír", dijo la estrella a
los presentes.
El actor estadounidense, actual pareja de la presentadora de
televisión italiana Elisabetta Canalis y propietario de una villa en el entorno
del Lago de Como, próximo a Milán, explicó que su presencia en el juicio, en el
que se ha constituido como parte civil, se debe a su confianza en el sistema
judicial.
"He venido porque creo en el sistema de la ley y porque la gente
está usando mi nombre para sacar beneficio no a mi costa, sino a costa de otras
personas", comentó Clooney, quien afirmó que el sistema judicial italiano es
"muy bueno".
La estrella calificó de "falsas" todas las fotografías que se le
presentaron durante la vista, utilizadas para promocionar la marca en cuestión y
en las que él aparecía fumando y luciendo prendas que, dijo, nunca ha llevado
puestas.
Tal fue el espectáculo creado hoy en la sala 4 del Tribunal de
Milán, aseguran los medios italianos, que Clooney, quien irónicamente se dirigió
a los acusados con la frase: "Habéis hecho un buen trabajo", tuvo que escuchar
preguntas que nada tenían que ver con el juicio, formuladas por la defensa de
los imputados.
Entre esas preguntas figuran: "¿No ha mantenido usted nunca
una relación con una señora de nombre Mara?", "¿A usted le gusta montar en
Harley Davidson?" o "¿Es verdad que quiere presentarse al cargo de presidente de
Estados Unidos?".
Tal batería de preguntas y comentarios obligaron al juez
Caccialanza, quien al final agradeció a los presentes el silencio respetado
durante la vista, a quitarle la palabra en alguna ocasión a uno de los abogados
de los imputados.