La presidenta argentina, Cristina Fernández, consolidó su reelección con el 53,27 por ciento de los votos, según avanzaba el escrutinio provisional de los comicios generales celebrados en el país suramericano.
Escrutado el 75,38 por ciento de las mesas, el socialista Hermes Binner, del Frente Amplio Progresista, se confirmaba en el segundo lugar, con el 17,28 por ciento de los sufragios, en una jornada en la que votó el 78,34 por ciento del padrón electoral.
Tercero se ubica el radical Ricardo Alfonsín, de Unión para el Desarrollo Social, con el 11,53 por ciento, seguido por el postulante por Compromiso Federal, el peronista disidente Alberto Rodríguez Saá, con un 7,88 por ciento.
En quinta posición se mantiene el expresidente Eduardo Duhalde, candidato por el Frente Popular (peronismo disidente), con un 5,89 por ciento de los votos.
Le siguen Jorge Altamira, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, con el 2,26 por ciento, mientras que el séptimo y último puesto es para Elisa Carrió, candidata por la Coalición Cívica, con 1,87 por ciento.
Fernández celebró su histórico triunfo electoral con un baño de masas en la Plaza de Mayo, donde evocó emocionada a su esposo, el fallecido Néstor Kirchner, rompió el protocolo y se lanzó a bailar "avanti morocha", una suerte de himno cristinista, junto a sus seguidores.
De riguroso luto, arropada por sus hijos, Máximo y Florencia, y por varios de sus más estrechos colaboradores, la presidenta abandonó el céntrico hotel donde se había concentrado el oficialismo para reunirse con sus votantes y celebrar su triunfo arrollador en una plaza cargada de simbolismo para los peronistas.
Fernández logró más del 53 por ciento de los votos, con una ventaja de unos 36 puntos sobre su más directo adversario, el socialista Hermes Binner.
Los resultados confirman que el "cristinismo" no tiene rival político: su fuerza, el Frente para la Victoria, se impuso en ocho de las nueve provincias que elegían hoy gobernador, incluida la de Buenos Aires, la más importante del país.
Apenas unos minutos después del cierre de los colegios electorales, cuando los primeros sondeos confirmaron la victoria aplastante de Fernández, miles de simpatizantes se lanzaron a las calles.
Una estampa que no se recordaba en Argentina desde 1999, con el triunfo del radical Fernando de la Rúa que, sin embargo, tuvo que dejar el gobierno apenas dos años después en medio de la más grave crisis de la historia argentina reciente.
Esta noche, una marea de banderas argentinas, peronistas y de carteles con las imágenes de Néstor y Cristina inundó la Plaza de Mayo, donde miles de personas, en tono festivo, coreaban el "avanti morocha" y gritaban "soy argentino, soy pingüino" y "Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo", junto a los tradicionales himnos peronistas.
La presidenta quiso hacer un guiño muy especial a sus seguidores jóvenes, cuyo voto ha sido definitivo en esta convocatoria.
Frente a la Casa Rosada, en la misma plaza de la que fueron desalojados por el expresidente Juan Domingo Perón en 1974, Fernández quiso dar las gracias "a esta multitud de jóvenes argentinos que han vuelto a recuperar la Plaza de Mayo", que "ha sido plaza de alegrías pero también de desencuentros y enfrentamientos".
"Quiero celebrar que esta juventud, después de 8 años de gobierno, viene a levantar las banderas con alegría y no con odio, con amor a la patria", proclamó la mandataria, que llamó a la unidad, "dejando de lado vanidades personales y pequeñas diferencias" para preservar los logros conseguidos. "No me mueve ninguna ambición, ningún otro interés que no sea el interés de la patria. Ya he logrado todo lo que soñaba y lo que soñé también", insistió.
Tras el breve mensaje, el escenario se transformó en una fiesta y Fernández se dejó arrastrar por la alegría de sus colaboradores para cantar y dar unos pasos de baile, por primera vez en público desde la muerte de su esposo, antes de terminar con lágrimas en los ojos en los brazos de su hijo Máximo. Una celebración muy distinta a la de los seis candidatos presidenciales restantes, que sucumbieron bajo el "huracán Cristina".