Las críticas contra los servicios secretos alemanes aumentan, tras la caída de una célula terrorista neonazi que operó durante más de una década en varios lugares del país, sin que los agentes infiltrados en el entorno de la ultraderecha facilitasen informaciones para su detención.
El jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Volker Kauder, pidió que se revise la conveniencia de tener informantes en ese entorno, ya que, si no sirven para nada, se puede prescindir de ellos. "No necesitamos una herramienta que no nos sirve para nada", dijo Kauder.
También el presidente de la Comisión de Control Parlamentario de los Servicios Secretos, Thomas Oppermann, se pronunció a favor de revisar el papel de los informantes.
La comisión que preside Oppermann trató hoy, en una sesión a puerta cerrada, los asesinatos perpetrados por estos neonazis y el papel desempeñado por los servicios de seguridad.
El papel de la Oficina para la Protección de la Constitución -servicio secreto para el interior del país- en el estado federado de Hesse está siendo materia de discusión debido a las informaciones según las cuales uno de sus agentes estuvo presente durante uno de los asesinatos, perpetrado en Kassel en 2006.
Según la versión oficial, el agente abandonó el lugar de los hechos un minuto antes de que fuera asesinado un turco de 21 años.
Sin embargo, la edición de hoy del diario "Frankfurter Allgemeine" señala que fuentes policiales aseguran que esa tesis es insostenible.
El diario "Bild" sostiene, por su parte, que el mismo agente estuvo presente en seis de los asesinatos perpetrado por la célula terrorista neonazi.