El Bundestag (Parlamento) alemán aprobó hoy tan sólo con los votos de la coalición de Gobierno los presupuestos generales para 2012, que prevén un nuevo endeudamiento de 26.100 millones de euros.
El proyecto de cuentas públicas gubernamental para el próximo ejercicio obtuvo el respaldo de 307 diputados, de un total de 560: los pertenecientes a la Unión Cristianodemócrata (CDU), de la canciller Angela Merkel, y de sus socios, los socialcristianos bávaros de la CSU y los liberales de la FDP.
"Vamos a cumplir con los límites de déficit del Pacto de Estabilidad y Crecimiento", aseguró en su alegato final el ministro alemán de Finanzas, el conservador Wolfgang Schäuble, que dedicó gran parte de su discurso a la situación económica de la eurozona.
El titular de Finanzas subrayó que el presupuesto, que calificó de "responsable" y "sostenible", conjuga la urgencia de ahondar la "consolidación fiscal" en Alemania, plasmada en la Constitución, con la necesidad de que el Estado sustente el crecimiento de la primera economía europea.
Schäuble agregó que la Unión Europea (UE) debe caminar hacia la unión fiscal para anular una de las causas originales de la crisis y sus Estados miembros deben mejorar su competitividad económica a la vez que reducen sus deudas.
"La Unión sólo funcionará si se logran ambas cuestiones", agregó.
La oposición de izquierdas, por su parte, criticó el déficit previsto en las cuentas públicas, especialmente en el adverso contexto de la crisis de la eurozona, y los recortes que han sufrido ciertas partidas de política social.
La portavoz del partido socialdemócrata (SPD), Bettina Hagedorn, afirmó que los presupuestos "no son sólidos ni solidarios", y que su formación, la segunda mayor en el Bundestag, "no puede estar de acuerdo en absoluto" con ellos.
"La brújula está apuntando hacia la dirección incorrecta", apostilló.
El diputado Sven-Christian Kindler, en nombre de Los Verdes, calificó el proyecto financiero de la coalición de Gobierno de "poco serio" en política financiera, "injusto" y "estúpido" en términos económicos, por descuidar la partida de educación y no querer recortar en defensa.
En clave exterior, la oposición aprovechó sus intervenciones para criticar de forma unánime la postura de Merkel de no querer ampliar las competencias del Banco Central Europeo (BCE) -para que pueda adquirir deuda pública- y de cerrarse en banda a la emisión de títulos de deuda comunes, los denominados eurobonos.