Las tres universidades gallegas ultiman las cuentas para 2012, con unos números difíciles de casar determinados por la crisis económica y el nuevo plan de financiación. En tiempos de ajustes por la merma de ingresos, y tras aplicar este año una rebaja media de un 5,6% en sus presupuestos, instituciones como la compostelana avanzan ya nuevos descensos en el próximo y sondean opciones de futuro para elevar sus fondos.
Incluso las que saben "impopulares" y hasta "políticamente incorrectas", como la subida de las tasas que animó a estudiar hace unas semanas el rector de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). El objetivo sería acercar más el precio de las matrículas al coste de la formación y ganar fondos para que las universidades afronten todos sus gastos. Hoy por hoy las tasas cubren menos de una décima parte.
Atendiendo a sus presupuestos para 2011, las universidades gallegas preveían ingresar este año unos 52,2 millones de euros por derechos de matrícula y otros servicios académicos, incluidos cursos o la enseñanza de idiomas. La que más es Santiago (23,8 millones), seguida de Vigo (14,6) y A Coruña (13,7), todas con una previsión que rebaja ligeramente las cifras de 2010 debido sobre todo a un efecto colateral de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Y es que las tasas son más baratas en materias sin docencia --ocurre en los estudios en extinción-- y pueden rebajarse al pasar de un viejo título a un grado porque se evitan los recargos de las matrículas de repetición.
Sumado este efecto al de unas tasas que al menos en los grados están entre las más bajas de España, y a una demografía que ha reducido el alumnado con respecto a décadas anteriores, el resultado es que las matrículas aportan algo menos de un 10% del presupuesto de las universidades gallegas, que este año superó los 526 millones. Y en el que un solo capítulo, el de personal, se lleva más de 332.
Así las cosas, y conocido el propósito de Cataluña de elevar las tasas, el rector de la USC, Juan Casares Long, incidió recientemente en que los universitarios gallegos pagan una media de 50 euros al mes y apostó por mirar los países del entorno, convencido de que es "inevitable" abordar la posibilidad de subir los precios. El planteamiento fue acogido por el presidente de la Xunta como "procedente". Con la condición de que haya un sistema de becas adecuado --defendida también por Casares--, estaría "disposto a velo", teniendo en cuenta en todo caso que el debate debe ser estatal.
La subida anual se aplica ahora sobre los precios del curso anterior con el margen que da a las comunidades la Conferencia General de Política Universitaria. Este órgano marca un alza mínimo --el del IPC-- y un máximo, que en los últimos cursos es un 4% sobre la inflación. Galicia lleva cuatro años apostando por el mínimo, y la Xunta adelantó hace unos meses que no prevé un cambio de política para 2012. Quiso lanzar así un mensaje de "tranquilidade" a unas familias castigadas por la crisis, una de las circunstancias que frena el debate de las subidas.
Pero no en todas las comunidades, y pese a las protestas estudiantiles. Cataluña, tras aplicar este año la subida máxima permitida, ha incluido el alza de las tasas en su paquete de contención del déficit. El debate está abierto.