El Gobierno estadounidense estudia una petición del presidente de Yemen, Ali Abdalá Saleh, para tratarse en Estados Unidos de los efectos de las graves heridas que sufrió en el ataque de junio pasado contra el palacio presidencial, indicaron hoy medios de prensa.
Los medios, que citan a funcionarios gubernamentales no identificados, señalaron que la oficina de Saleh se puso en contacto recientemente con la embajada estadounidense en Sana e indicó que el gobernante yemení partiría pronto.
El pasado día 24 el propio Saleh dijo que tenía la intención de hacer pronto ese viaje y que se trataría de unas revisiones médicas, aunque si fuera necesario también "algunas operaciones", pero aseguró que su estancia duraría unos días y volvería a su país.
La única razón por la cual Estados Unidos accedería a la solicitud sería si fuera un tratamiento médico justificado, indicaron los funcionarios, citados por varios medios, entre ellos el New York Times y el Washington Post.
Esas fuentes dijeron al New York Times que el viaje de Saleh a Estados Unidos ocurriría "después que él abandone el poder".
Saleh agregó el sábado que sus planes de viaje coinciden con los preparativos de las elecciones del 21 de febrero que determinarán a su sucesor en la Presidencia tras casi un año de multitudinarias protestas sociales en demanda de reformas políticas que fueron duramente reprimidas por el régimen.
El subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado electrónico dijo que John Brennan, asesor de lucha antiterrorista el presidente Barack Obama, habló por teléfono con el vicepresidente yemení Abdurafu Mansur Hadi y trataron sobre recientes hechos de violencia ocurridos en Saná.
El mandatario yemení regresó a Saná el pasado 23 de septiembre después de permanecer más de tres meses en Arabia Saudí para ser tratado de las heridas, especialmente graves quemaduras, que sufrió en un atentado contra el palacio presidencial en junio pasado.