Siniestro Total ha sobrevivido treinta años desde su experiencia iniciática en el Cine Salesianos de Vigo gracias a un estilo propio y a unas letras que destilan retranca gallega, ésa que según su líder y vocalista, Julián Hernández, les ha servido para "hablar de cosas serias y no parecer gilipollas".
En una entrevista con EFE, Hernández, acompañado por el guitarrista Javier Soto, que se unió a la banda en 1985, explica que el sentido del humor sirve para distanciarse de determinados temas espinosos y "colar bastantes más goles" que si se hablara de ellos en serio, y admite que a Siniestro la retranca gallega le ha "ayudado mucho".
Letras de temas como "Bailaré sobre tu tumba" huyen de "lo pretencioso y la solemnidad que a veces tienen las canciones rock", donde "parece que un letrista tiene que ser un poeta", indica Hernández, quien añade: "Nosotros tiramos por otro lado, el del sentido del humor, que no el chiste fácil, aunque a veces también".
Curiosamente, la banda gallega ha sido "mucho más apocalíptica" en épocas de bonanza que en otras de recesión, quizá para advertir: "¡Al loro!, que esto no es verdad del todo", como en "Amarrado al duro banco", del disco "Popular, democrático y científico" (2005), donde hablan de los peligros de entramparse con los créditos.
Todo comenzó por una pasión compartida por la música en una época, rememora Javier Soto, en la que "el rock era algo minoritario".
"Seríamos cuatro en el instituto que teníamos discos", apunta Hernández, quien explica que lo de Siniestro Total les viene de "una buena hostia" en coche por las calles de Vigo que se dieron antes de su estreno en un festival de rock navideño. Por lo demás, siguieron los cánones de una época en la que "se estilaban nombres tipo 'Parálisis cerebral' o similares".
Pero el verdadero origen de su éxito está en una maqueta que enviaron a Radio 3 y que tuvo gran repercusión.
"A partir de ahí se fue liando la historia y han pasado 30 años hasta hoy, como quien no quiere la cosa", señala el líder de la banda gallega.
Algo que ven difícil que se produzca estos días, en los que Siniestro echa en falta determinados "filtros" frente a la "avalancha" de contenidos de Internet, "una suerte de censura", apunta Julián Hernández.
"Si no hay filtros, no llegas a cosas que te pueden interesar como consumidor de un producto cultural. Un locutor de radio, un editor, un crítico son esos filtros", expone.
"Otra cosa es de quién te fías. ¿Cómo sabes que quien escribe no es parte interesada?", tercia Soto.
Siniestro Total son partidarios de una protección integral y específica de la propiedad intelectual, más allá de la denominada Ley Sinde, "perdida en medio de un barullo de Ley de Economía Sostenible", aun conscientes de que ningún reglamento será efectivo si no existe homogeneidad normativa entre países.
A riesgo de "parecer el abuelo Cebolleta", Julián Hernández afirma que "la red es una genialidad y viene de perlas para muchas cosas", pero apostilla: "también es verdad que sin una conexión gigantesca como Internet, que permita especular a unos cuantos, no estaríamos como estamos".
La crisis económica fue el germen de la denominada movida viguesa, "una paradoja", según Julián Hernández, teniendo en cuenta que la ciudad gallega "estaba prácticamente en paro por la crisis del naval", similar a la que sufren los astilleros vigueses en estos momentos.
A la repercusión de este movimiento cultural contribuyó el "exotismo" de una ciudad "medio perdida" en una Galicia cuya "imagen" puertas afuera se correspondía más con la de Santiago de Compostela o A Coruña.
Por aquel entonces "en Vigo había más grupos que músicos", rememora Julián Hernández, a quien le llama la atención que "desde la distancia" se hable de la ciudad en los ochenta como "una explosión" cultural, cuando "al mes había una actuación".
Javier Soto cree que aquella época "no se puede repetir, salvo la reconversión del naval", a lo que Julián Hernández añade: "en Vigo se pararon los astilleros y abrieron un montón de bares. Ahora se paran los astilleros y tampoco se abren bares".