Los "experimentos sociológicos", como alguno le llama al formato televisivo Gran Hermano, acaban convirtiéndose la mayoría de las veces en laboratorios donde el objetivo es sacar lo peor de cada concursante. Los guionistas de este programa saben que si no hay broncas ni sexo, la audiencia abandona. Así que hay que darle al público lo que pide, y si no surge de manera espontánea, hay que propiciarlo. Lo hemos visto muchas veces en las ediciones españolas (está a punto de empezar la décimo tercera) donde cualquier excusa es buena para justificar una fiesta donde se ofrece barra libre de alcohol a los concursantes-ratas de laboratorio, que llevan semanas encerrados y están en la flor de la vida con las hormonas a flor de piel. El "edredoning" está asegurado.
Pues en la edición de Brasil la broma se les ha ido de las manos, porque más que una relación consentida se ha producido una violación. Tras una de estas fiestas en las que el objetivo es emborrachar a los concursantes, dos de ellos, Daniel y Monique, decidieron compartir colchón. Lo peor es que la chica, que estaba ebria y semiinconsciente, no se dio cuenta de que su compañero estaba abusando de ella. En las imágenes, y en el sonido, se aprecia que el joven modelo se mueve y gime como si estuviera llevando a cabo una penetración, de la que la joven parece no ser consciente.
Las redes sociales empezaron a protestar por este aparante delito en directo, y el programa ha decidido expulsar a Daniel, pero sin darle demasiada importancia al asunto. Pero la policía de Río se ha presentado en los estudios donde se graba el programa, y está visionando las cintas para comprobar si realmente se cometió una violación.