Un amplio dispositivo de seguridad de más de cien personas coordinado por la Guardia Civil está desplegado en las inmediaciones de la casa de veraneo de Fraga en Perbes (A Coruña) y el cementerio parroquial, a unos 150 metros de distancia.
"Es un recinto pequeño y hay serias dificultades", según ha explicado el teniente coronel de la Guardia Civil, Jorge González, responsable de operaciones de la Comandancia de A Coruña.
González ha dicho que han habilitado aparcamientos privados para intentar que el mayor número de personas que quieran acceder puedan hacerlo y además habrá autobuses lanzadera desde la cercana playa de Miño.
Uno de los vecinos de la localidad, Ricardo, que regenta un local de hostelería situado a menos de diez metros de la casa de Fraga, recuerda en declaraciones cómo eran los veranos del político en Perbes. "Se levantaba e iba a darse un primer baño sobre las siete y media u ocho de la mañana y a veces iba de nuevo a las once y hablaba con la gente, y muy bien, muy campechano, con todo el pueblo siempre muy bien", explica Ricardo.
Ha recordado cómo a veces iba a comer a su restaurante y llevaba su propio vino, "el blanco, que le gustaba mucho, y también comía pescado, sobre todo besugo al horno".
Además, también ha indicado cómo "Don Manuel", como le recuerdan la mayoría de los vecinos acudía a la casa de su amigo "Don Carlos", separada a menos de un kilómetro de la suya a jugar al dominó.
En el cementerio y su pequeña capilla se notan las dificultades de espacio, ya que se trata de un recinto muy reducido, con una capacidad para unas 50 o 60 personas. Por él, se ha pasado Adriana, una de las hijas de Manuel Fraga, que ha estado delante del panteón familiar y después se ha retirado en compañía de una amiga.