En medio de una visita a Afganistán del secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, los talibanes afganos anunciaron que suspenden el diálogo con EEUU que habían iniciado a principios de año a través de una oficina en Catar.
Los insurgentes atribuyeron "la responsabilidad" del fracaso de las negociaciones a "la postura tambaleante, errática e imprecisa" de EEUU, al que acusaron de no implementar iniciativas para favorecer un clima de diálogo como un intercambio de prisioneros.
"El Emirato Islámico -como se autodenominan los talibanes- ha decidido suspender todas las conversaciones con los norteamericanos hasta que aclaren su posición y muestren disposición a cumplir sus promesas", dijeron los integristas en un comunicado colgado en su página web.
Los insurgentes criticaron que los estadounidenses hayan iniciado "una campaña de propaganda infundada" en su contra, e hicieron un llamamiento a la comunidad internacional a apoyar a su movimiento para expulsar a las fuerzas invasoras de Afganistán.
Los talibanes precisaron, no obstante, que la opción del diálogo sigue abierta "con cualquiera", si es "entre naciones soberanas que tienen en consideración las reglas del otro", aunque descartaron para este propósito al Gobierno afgano del presidente Hamid Karzai.
"El objetivo de una oficina diplomática (en Catar) era establecer contacto con la comunidad internacional en completa libertad y hacer ver a los invasores cara a cara que no vamos a abandonar la lucha hasta su retirada", afirmó el movimiento integrista islámico.
Un portavoz de los talibanes, Zabiulá Muyahid, aseguró a Efe que la decisión de suspender el diálogo no está relacionada con la matanza de 16 civiles ocurrida el pasado domingo en la provincia de Kandahar (sur), supuestamente a cargo de un soldado estadounidense.