Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han evitado hoy respaldar explícitamente la solicitud del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de que el Banco Central Europeo (BCE) intervenga en los mercados con el fin de rebajar los costes de financiación de España o Italia y el propio presidente de la institución, Mario Draghi, ha sostenido ante los líderes europeos que ya ha realizado una "intervención masiva" para aportar liquidez a la banca.
Ni el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ni el de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, se han referido a la cuestión de la liquidez en la rueda de prensa final del Consejo Europeo, en contra de lo que se había barajado durante la mañana para responder a la solicitud de España.
Por su parte, Draghi ha dicho durante el Consejo Europeo que "ya había realizado una intervención masiva para que los bancos encontraran liquidez y que vigilaba la situación", según ha explicado el presidente francés, François Hollande. "No hemos debatido sobre el BCE, sólo se han expresado algunas opiniones sobre el BCE", ha dicho Hollande,
Rajoy ha defendido la independencia del Banco Central Europeo, pero ha considerado "capital" su colaboración para garantizar liquidez y sostener las deudas públicas porque, de lo contrario, ha dicho que Europa tiene un problema.
Rajoy ha hecho esa consideración en declaraciones a los periodistas al término de la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se ha celebrado en Bruselas y en la que se han analizado las políticas de crecimiento que necesita la Unión Europea.
El jefe del Ejecutivo ha explicado que ante el resto de líderes de los Veintisiete ha defendido una serie de pasos para salir de la crisis, entre ellos el control del déficit público y las reformas en cada país y en el seno de la UE, así como el tipo de banco central que se quiere tener.
Asimismo, ha señalado que llegará un momento en el que se tendrá que discutir cuál es el futuro de la Unión Europea, momento en el que ha explicado que él es partidario de ir hacia unión monetaria, fiscal y económica.
Pero ha insistido en que este debate, en el que se puede incluir el papel de los eurobonos, no se puede hacer en este momento pero sí hay que empezar a plantearlo.
Para él, ahora hay algo capital": "Si las deudas públicas no se pueden sostener tenemos un problema, pero esa es una decisión que corresponde al Banco Central Europeo y que ya tomó en alguna ocasión".
Ha reiterado su respeto a la independencia del BCE, pero ha recalcado que le parece un asunto de enorme importancia en este momento el que contribuya a la sostenibilidad de las deudas públicas.
Preguntado por la posibilidad de que el resto de líderes de los Veintisiete le hayan dado hoy su apoyo para enviar su mensaje al BCE, ha explicado que en esta jornada no se tenía que tomar una decisión en ese sentido.
No obstante, ha señalado que su posición "es de sentido común", porque si las deudas públicas no se pueden sostener, se genera un gran problema.
Rajoy ha explicado que en la actualidad la sostenibilidad de la deuda pública está garantizada, pero si llegara un momento en el que no lo estuviera, las decisiones ante esa coyuntura "se podrían tomar en veinticuatro horas".
Ante la cuestión de si cree que el presidente del BCE, el italiano Mario Draghi, ha entendido su posición, el jefe del Gobierno español se ha limitado a señalar que "el señor Draghi ya ha hecho lo que consideró oportuno y conveniente en otras ocasiones".
Rajoy ha expresado también su gran preocupación por la situación de Grecia y su deseo de que pueda seguir en la zona euro porque sería bueno para los ciudadanos de ese país aunque ahora tengan que hacer esfuerzos para ello.
Pero también ha asegurado que la permanencia de Grecia en el euro es muy beneficiosa para el conjunto de la Unión Europea.
"En lo que de mí dependa, siempre apoyaré la permanencia de Grecia en el euro", ha señalado antes de defender un mensaje "nítido y claro" de que el euro es algo irreversible y un proyecto al que no se va a renunciar.
Gran parte de estos mensajes se los transmitió horas antes en París al presidente francés, François Hollande, en la reunión que ambos mantuvieron para analizar las relaciones bilaterales y la situación económica de Europa.
En la rueda de prensa posterior a esa entrevista, subrayó que la UE y el euro han de generar certidumbre y consideró que el problema de la sostenibilidad debe solucionarse "a cortísimo plazo".
Del mismo modo, había avanzado que iba a defender que las políticas de crecimiento estuvieran también en la agenda de la UE.
También dejó claro que, "a fecha de hoy", España no tiene ningún interés y no desea utilizar fondos de la UE "ni de otro organismo" para recapitalizar eventualmente los bancos con dificultades.