Los milicianos islámicos de Somalia comenzaron su retirada de las zonas de combate en el país a causa de la ofensiva, iniciada el pasado domingo, de la artillería y la aviación etíope, según informaron residentes del área. Dentro del área de combates, la ciudad más importante de la que han salido en las últimas horas los milicianos islámicos es Burhakaba, a 60 kilómetros de Baidoa, sede del Gobierno de transición de Somalia, apoyado por Etiopía. Otros repliegues se están produciendo en diferentes puntos del área de combates, que se extendía por 700 kilómetros a lo largo de la frontera con Etiopía. El movimiento de tropas se produce un día después de que aviones etíopes bombardearan el aeropuerto de Mogadiscio, el principal que está en poder de las cortes islámicas de Somalia, y otra terminal aérea situada a 100 kilómetros de la capital. Etiopía lanzó la ofensiva para contrarrestar lo que calificó como "infiltraciones" de los milicianos islámicos en su territorio. El Gobierno de Adis Abeba teme que los milicianos islámicos se extiendan por el este de Etiopía, donde hay una fuerte presencia musulmana. En su retirada de Burhakaba, los milicianos islámicos han dejado tras de sí material militar y suministros. En algunos casos han surgido escenas de pillaje entre los pobladores para apoderarse de los alimentos que dejaban los milicianos. Las cortes islámicas también han abandonado la ciudad de Disnor, que estaba cerca de Baidoa. El domingo abandonaron otro punto importante, la ciudad de Baladwyene, unos 350 kilómetros al norte de Mogadiscio, una ciudad que el domingo sufrió ataques aéreos de Etiopía. Fuera del teatro de operaciones, la Unión Africana (UA) anunció anoche una reunión internacional, mañana, con el fin de buscar una salida para evitar una posible extensión del conflicto armado que se registra el Somalia. El anuncio fue hecho por el presidente de la Comisión de la UA, Alpha Konare, quien agregó que la reunión se celebrará en la capital etíope, sede de la organización continental. Participarán también representantes de la Liga Árabe, que viene mediando entre el Gobierno de transición somalí y las cortes islámicas, y delegados de los países del este de África que integran la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), que sigue muy de cerca la situación en Somalia.