Y no se trata de ninguna valoración de la reunión con Núñez Feijoo. El vicepresidente de la Xunta no pudo cocinar esta Navidad, como es tradición en su casa de Allariz. Un accidente doméstico se lo impidió. Quintana se fracturó tres dedos con la puerta del garaje y tuvo que conformarse con el papel de chef al mando de sus pinches.