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José Manuel López García
Ernesto González Valdés
Internacional

ELECCIONES

El islamista Mohamed Mursi, primer presidente elegido democráticamente en Egipto

24-06-2012 21:40:17

Los Hermanos Musulmanes han alcanzado el poder en Egipto con la victoria de su candidato, Mohamed Mursi, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La organización, prohibida durante décadas en el país, hereda el poder del derrocado expresidente Hosni Mubarak, quien languidece en el hospital tras su expulsión del cargo en las protestas populares de 2011. Mursi ha logrado el 51,73 por ciento de los votos y se ha convertido de esta manera en el primer presidente civil del país elegido democráticamente en unas elecciones con varios candidatos.

En uno de los primeros comentarios de la organización tras el anuncio del resultado, los Hermanos Musulmanes han declarado "el inicio de una nueva era para Egipto y para el mundo árabe" a través de un mensaje publicado en la cuenta oficial en Twitter de la organización.

Asimismo, ha anunciado que el nuevo presidente "ya ha comenzado las conversaciones para formar su equipo presidencial y un nuevo Ejecutivo que realmente represente a Egipto tras la revolución".

"Al tiempo que los egipcios celebran su libertad, rendimos tributo especial a los mártires de la gran revolución egipcia: su sangre no se derramó en vano", ha añadido el grupo en un recuerdo a los más de 840 muertos y más de 6.400 heridos por la represión de las fuerzas de seguridad durante las protestas.

Mohamed Mursi, secretario general del Partido Libertad y Justicia -el brazo político de los Hermanos-, ha sido declarado como el primer presidente civil de la historia del país al obtener un 51,73 por ciento de los votos en las elecciones. Su rival, el exprimer ministro Ahmed Shafiq, se ha hecho con un 48,27 por ciento de los votos.

La designación de Mursi ha sido recibida entre vítores por las decenas de miles de personas congregadas en la plaza Tahrir (El Cairo). Nada más conocer el resultado, los congregados han aprovechado para pedir el fin del dominio de los militares sobre la política egipcia, control que asumieron tras el derrocamiento de Mubarak, y que ha aumentado en los últimos días con la promulgación de un anexo que amplía sus poderes a expensas del presidente.

El jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, Mohamed Tantawi, ha aplaudido por su parte el resultado de los comicios y ha felicitado al islamista vencedor.

FIN A MÁS DE 60 AÑOS DE MONOPOLIO CASTRENSE

Mursi se convierte a partir de hoy en el primer presidente elegido democráticamente en unas elecciones con varios candidatos y pone fin a más de 60 años de monopolio castrense en el cargo: todos los presidentes egipcios desde el golpe militar de 1952 -Mohamed Naguib, Gamal Abdel-Nasser, Anwar Sadat y Hosni Mubarak- procedían de las filas del Ejército.

La mera comparecencia de los Hermanos Musulmanes como un partido político era una idea impensable hace unos años. Bajo el régimen de Mubarak, la organización -que abandonó su ideario violento durante la década de los 70- se vio obligada a presentar a sus candidatos como independientes, como sucedió en las elecciones de 2005, los primeros comicios de la historia del país.

El camino de los Hermanos Musulmanes durante estas elecciones no ha estado exento de problemas. Mursi lanzó su campaña justo después de que la Comisión Electoral descalificara el pasado mes de abril al 'número dos' de los Hermanos, Jairat el Shater, por tener antecedentes penales a raíz de una condena emitida en su contra durante el régimen de Mubarak, lo que le inhabilita para ocupar un cargo público.

"REFERENCIA ISLÁMICA MODERADA"

Mursi, de 60 años de edad, ha anunciado que su política se desarrollará en el marco de "una referencia islámica moderada", para devolver la "estabilidad, la justicia y la prosperidad al país" tras un año de caos. "La presidencia será una institución", aseguró en su momento en declaraciones recogidas por la cadena británica BBC. "La era de Superman (en referencia a Mubarak), ha terminado", remachó.

A lo largo de la campaña, Mursi ha entablado numerosos contactos con políticos reformistas, entre ellos los derrotados de la primera vuelta, como Hamdeen Sabahi, uno de los representantes más destacados de la izquierda. Mursi, de hecho, ha llegado a aventurar que su primer ministro no tiene por qué ser necesariamente un islamista y ha dado a entender que incluirá a representantes de minorías como los cristianos coptos entre sus representantes. El nuevo presidente ni siquiera respaldará un código de vestimenta islámico.

Sobre política exterior, se ha comprometido a mantener el tratado de paz firmado con Israel en 1979 pero ya ha avanzado que dedicará sus esfuerzos a mejorar la situación de los palestinos y en particular los de la Franja de Gaza, con los que Egipto comparte frontera.

Mursi deberá ahora articular en las instituciones a las fuerzas de la coalición informal y heterogénea de grupos laicos, de izquierda y conservadores sustento de la revolución y cuyo único punto de encuentro es su oposición al régimen militar que ha gobernado el país desde su independencia ahora personificado por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

"A Mursi le aguarda un oscuro futuro. Tendrá que elegir entre rendirse completamente al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, lo que implicaría su suicidio político, u optar por resistir", ha reconocido un miembro de los Hermanos Musulmanes, Magdy Saad, en declaraciones al diario egipcio 'Al Masry al Youm'.

Saad coincide con la mayoría de los analistas, que creen que Mursi tendrá que enfrentarse al aparato de seguridad, al Ejército y a la burocracia, lo que se ha denominado 'Estado profundo', y a sus conspiraciones para desestabilizar al gobierno de Mursi.

A la vez, deberá convencer a la población de que asume su responsabilidad para resolver sus problemas cotidianos. "Habrá escasez de bienes básicos como el combustible o la comida. Incluso podría ocurrir que la gente vuelva a tomar las calles, esta vez para protestar contra Mursi", ha explicado Saad.

Una de las tareas más importantes que tendrá que asumir Mursi como presidente será la de restaurar el Parlamento, disuelto a raíz de una sentencia judicial respaldada por el Ejército, y la enmienda a la Declaración Constitucional recientemente emitida por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que da a los militares amplios poderes para reprimir las protestas y merma las competencias presidenciales en materia castrense. Resolver estas dos cuestiones será el paso previo para continuar el proceso de transición hacia la creación de una Asamblea Constituyente.





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