Apenas diez minutos de reunión han sido necesarios para que los 20 vocales del Consejo General del Poder Judicial eligieran a su nuevo presidente, el magistrado Gonzalo Moliner, que ha afrontado el cargo con "ilusión" y "miedo". La elección no se ha llevado a cabo por una amplia mayoría, pero sí ha conseguido el mínimo requerido para alcanzar el nombramiento, doce votos a favor.
Los consejeros han elegido al magistrado en una rápida sesión que contrasta con las innumerables votaciones mantenidas durante las 14 horas de discusión en las que se alargaron las dos reuniones mantenidas la pasada semana y que culminaron sin lograr cubrir el cargo vacante que dejó el dimitido Carlos Dívar el pasado 21 de junio.
Moliner ha comparecido ante los medios de comunicación a las puertas del órgano de gobierno de los jueces después de llegar de viaje desde Valencia, donde ha conocido la noticia. "Afronto la nueva etapa con ilusión porque es lo que hace falta en este territorio y por otra parte con miedo, algo de miedo porque veo que la cosa puede ser compleja", ha dicho.
"Pero estoy ilusionado. Pienso que podemos funcionar la mar de bien", ha destacado, para subrayar que todos los problemas se pueden "arreglar". "Aquí estamos para colaborar", ha indicado, para considerar suficientes los 12 votos obtenidos para ser situado al frente del Poder Judicial. "Doce votos son muchos, son suficientes", ha añadido.
En este sentido, ha afirmado que todos los vocales actúan con responsabilidad. "La tenemos todos antes y después de Dívar", ha contestado, cuestionando si los consejeros tienen una especial responsabilidad tras la dimisión de su antecesor por los gastos de los viajes cargados al presupuesto del órgano de los jueces.
Por su parte, en una rueda de prensa celebrada en la sede del CGPJ, el todavía presidente en funciones, Fernando de Rosa, ha explicado que ha propuesto el nombre de los candidatos que cosecharon un mayor número de sufragios en las anteriores votaciones. Entre ellos, el magistrado de lo Civil del Supremo José Ramón Ferrándiz, que ha logrado 9 votos a favor, 8 en contra y 3 abstenciones.
Al no lograr el quorum mínimo, se ha sometido a votación el nombre de Moliner, con 43 años de antigüedad en la Carrera Judicial y que el próximo viernes cumplirá 68 años, que ha reunido el número de votos necesario para ser elegido presidente del órgano de gobierno de los jueces y del Supremo.
Ha rechazado que los vocales hayan fracasado en sus horas de discusión al defender que el acuerdo alcanzado este martes ha sido consecuencia de las jornadas anteriores. "Debemos estar satisfechos porque en un tiempo prudencial hemos logrado consenso para elegir el nombramiento. No es espectáculo sino muestra de un intenso trabajo y responsabilidad", ha remachado.
Asimismo, ha añadido que los vocales han comunicado de forma unánime su enhorabuena a Moliner y ha reconocido que algunos magistrados trasmitieron a los vocales su voluntad de no ser objeto de votación para ostentar el cargo, por lo que han respetado su voluntad de no incluirlos en la lista de candidatos. Moliner, ha dicho, ha agradecido la confianza obtenida.
Por otro lado, Moliner, en relación con las reformas anunciadas por el titular de Justicia, ha optado por pronunciarse sobre ellas cuando tome posesión del cargo y las conozca de primera mano. La reforma referida al Consejo del Poder Judicial es la que ha suscitado la crítica de las asociaciones judiciales al entender que disminuye la autonomía y capacidad de actuar de este órgano.
Además, ha sido preguntado por las acusaciones de jueces y fiscales que consideran que Justicia está "desmantelando" el Poder Judicial y que han acordado medidas de protesta, incluidos paros y huelgas, ante los recortes aprobados por el Gobierno. "No creo que se esté desmantelando el Poder Judicial y además si alguien lo intentara trataremos de evitarlo", ha respondido.
El presidente de la Sala de los Social del Tribunal Supremo no piensa que el Gobierno tenga esa intención. 'Desmantelar es mucha palabra. El Poder Judicial está ahí, seguirá funcionando", ha añadido.
Por último, ha admitido que no cree convenientes los paros anunciados por las asociaciones. "A mí me parece que no es conveniente", ha concluido.
No obstante, Gonzalo Moliner criticó el pasado mes de mayo la reforma laboral impulsada por el Gobierno e indicó que alguno de sus aspectos podría "rayar la inconstitucionalidad" al violar el derecho al trabajo.
Durante discurso el magistrado afirmó que la reforma laboral produce un "desequilibrio" en la relación entre el trabajador y el empresario "y devalúa el derecho del trabajo en sí mismo". Explicó también que la nueva legislación laboral provoca una "importante limitación de la autonomía sindical, lo que supone una devaluación del derecho del trabajo en cuanto derecho compensador de las desigualdades".
DE TENDENCIA PROGRESISTA Y ESPECIALIZADO EN DERECHO LABORAL
Gonzalo Moliner se ha destacado desde el inicio de su carrera judicial, en el año 1969, por su tendencia progresista y su interés y especialización en el área del derecho laboral.
De hecho, formó parte del secretariado en la Asamblea Constituyente de la Asociación Jueces para la Democracia en 1983 y volvió a ocupar esta misma plaza al año siguiente.
Así, fue nombrado presidente de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en el año 2008 y era magistrado de esta misa Sala desde 1998, diez años antes. Es miembro de la junta de gobierno del alto tribunal desde octubre de 2004.
Comenzó su carrera judicial en 1969 como juez de Primera Instancia en los Juzgados de Mataró y Alzira. Ha firmado infinidad de artículos en revistas especializadas y ha escrito también varios libros entorno al derecho laboral, entre ello 'El recurso laboral de suplicación' (1991). 'Los recursos en el proceso laboral de ejecución'(1996) y 'Recurso laboral para la unificación de la doctrina' (2003).