El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

Sadam Husein fue ejecutado en la horca con una copia del Corán y con la cabeza descubierta

29-12-2006

El ex presidente iraquí Sadam Husein fue ejecutado en la horca esta pasada madrugada a los 69 años de edad, en cumplimiento de la condena a muerte a la que había sido condenado el pasado mes de noviembre por el Tribunal Especial de Irak, y que fue confirmada esta semana por el Tribunal de Apelaciones, por los crímenes contra la Humanidad de que fue declarado culpable por la muerte y tortura de 148 iraquíes chiíes en la localidad de Dujail en 1982. Las organizaciones de Derechos Humanos han condenado la ejecución y han asegurado que el juicio estuvo lleno de irregularidades. La ejecución ha sido confirmada tanto por el viceministro iraquí de Asuntos Exteriores, Labeed Abbawi, como por el vicepresidente del Tribunal Supremo de Apelaciones, el juez Munir Hadad, quien añadió que el cumplimiento de la sentencia tuvo lugar "fuera de la 'Zona Verde'", donde se encuentran las instalaciones del Gobierno iraquí y las sedes de las Embajadas de Estados Unidos y del Reino Unido. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ha llamado a los seguidores de Sadam Husein para que cambien su estrategia política. "Insto a los simpatizantes del antiguo régimen a revisar su postura, ya que la puerta sigue abierta para todos aquellos cuyas manos no estén manchadas con sangre inocente, para que ayuden a reconstruir un Irak para todos los iraquíes", anunció en un comunicado. La ejecución se llevó a cabo en torno a las seis de la madrugada, hora local (cuatro de la madrudada, peninsular española), sólo cuatro días después de que el Tribunal de Casación de Irak ratificara la sentencia. El juez Abbawi, que estuvo presente en la ejecución, afirmó a los medios de comunicación que Sadam Husein "rechazó que le cubrieran su cabeza antes de que le pusieran en la horca, y así fue ejecutado". "Tenía en la mano un Corán, leyó las frases de la profesión de fe musulmana ('No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta') y no se dirigió en ningún momento al pueblo". Por su parte, el consejero de Seguridad Nacional de Irak, Muafaq al Rubai -que también asistió a la ejecución, además de un juez del Tribunal de Casació, un representante de la Fiscalía y otro del Gobierno y "un grupo de testigos", pero "ningún estadounidense"-, afirmó que el ex dictador "pareció sólido y no se resistió a la muerte". "No, no temía la muerte. Cuando se acercó al lugar donde está la horca me miró y me pidió que no tuviera miedo", declaró Rubai a la televisión estatal iraquí 'Al Iraquiya'. La única petición de Sadam Husein fue que su copia del Corán "fuera entregada a un hombre que se llama Bandar". Pese a que inicialmente las televisiones árabes informaron de que Ibrahim al Tikriti (su hermanastro) y Awad al Bandar (presidente del Tribunal Revolucionario), dos colaboradores del ex dictador acusados por el mismo caso, también habían sido ejecutados, Al Rubai lo negó posteriormente. Sin embargo, Mariyem Al Rais, asesora del primer ministro iraquí, ha asegurado que sí fueron ejecutados después de Sadam Husein. "Lo más importante es que se ha acabado un capítulo oscuro en la historia de Irak", añadió el consejero de Seguridad Nacional, quien pidió a los iraquíes, "sean suníes, chiíes o kurdos" que "se unan y se olviden de sus divergencias". "Hoy es un día nuevo en un nuevo Irak. Es un gran día en la historia de nuestro país. Sadam se ha ido y todos los iraquíes deben mirar hacia el futuro", manifestó. Según Al Rubai, el cadáver de Sadam Husein será entregado a su familia, aunque no detalló cuándo. La hija mayor del ex dictador, Raghad Sadam, ha pedido que su padre sea enterrado en la capital yemení, Saná, para que el cadáver sea trasladado a Irak "tras la salida de la tropas de ocupación". Reacciones Momentos después de la ejecución, las autoridades iraquíes impusieron un toque de queda de cuatro días en Tikrit, la ciudad natal de Sadam, así como en varias localidades cercanas, en previsión de posibles disturbios por la ejecución de Sadam. Varios grupos chíies lanzaron disparos al aire en señal de alegría en las ciudades y distritos donde es mayoritaria su comunidad chií. También se han registrado escenas de alegría en las regiones kurdas, que acusan al ex dictador de la muerte de decenas de miles de kurdos durante la campaña de 'Al Anfal' ('Botín de guerra'), lanzada por el ejército de Sadam Husein contra el Kurdistán a finales de los años ochenta. En los barrios y ciudades suníes no se ha registrado ninguna reacción popular y sólo se escucharon los gritos de 'Alahu Akbar' ('Dios es el más grande') desde las mezquitas, con ocasión del inicio de la fiesta musulmana de Eid al Adha (el 'sacrificio').





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